lunes, agosto 18, 2008

ALGO

Demasiado trasiego. Y eso que uno tiene ya comprobado que la única manera de que unas vacaciones cundan es que sean aburridas.

***

La reciente excursión a L. y al Pirineo me lleva a releer el libro de viajes que Camilo José Cela dedicó a esa tierra. Hacía años que no leía a este autor, y lo que esperaba que fuese una reconciliación no pasa de ser una moderada constatación de que este hombre tenía recursos para escribir una prosa atractiva y efectiva, pero que, inevitablemente, se le iba la mano a la hora de administrarlos, y le daba demasiado al manubrio de los trucos. En cualquier caso, no hay más remedio que reconocer que otros que han venido después, y que blasonan de tener (y tienen) una prosa más ponderada y equilibrada, han entrado a saco en el repertorio de este autor que, a escasos años de su muerte, no ha conseguido aún disipar el aura de antipatía que dejó en vida.

***

Sí, un diez por ciento de caras bonitas basta para que el noventa por ciento restante no contribuya a reafirmar nuestra natural tendencia a la misantropía. Ya es algo.

3 comentarios:

Mónica dijo...

Ni la relectura ni los años me han reconciliado con la prosa de Camilo José Cela. Tampoco he visto el porcentaje suficiente de caras bonitas para no reafirmar mi natural tendencia a la misantropía...
Saludos desde México.

Mabalot dijo...

Pero no olvides que el repertorio de Cela es el repertorio casi tal cual del 98, esa mirada entre Baroja y Azorín con más adjetivos y rizos y piruetas lingúísticas. Y, por supuesto, no olvida a Solana. Pues propiamente celiano, entonces, ¿qué es?... ¿Aplicar el "manubrio" ese de los trucos?

Y la antipatía no va a convertir sus libros en lo que no son; al igual que el Viaje a la Alcarria sigue siendo magnífico independientemente de esa "antipatía", que por cierto se ganó a pulso, y eso con el tiempo acabará dándole igual a todo el mundo. En cambio, los libros...

Quedémonos con la prosa del Viaje...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Saludos, amiga Mónica. Yo tampoco me he reconciliado del todo con Cela, como ve, aunque me acojo a las prudentes reservas que se hace Malabot. En cuanto a la misantropía, ya se sabe: no hay victoria sobre ella que no sea parcial y temporal.