domingo, agosto 24, 2008

MÁS GATOS (ASILAH, 2)

El que dormitaba tras el escaparate de un cafetín. El tuerto que acechaba en la puerta del colmado, y que salió corriendo al ver venir a unos golfillos (no quisimos imaginar por qué). El que corría sobre las tarimas del zoco de Ahfir, persiguiendo una sombra. El que exploraba los bajos cochambrosos de los taxis, en el aparcamiento. El gordo y ceniciento que huyó escaleras arriba, por los tejadillos, cuando abrí la puerta de la azotea. Y K., que lógicamente no ha venido con nosotros, pero a la que vemos tras cada una de estas presencias fugaces, que son como los geniecillos tutelares del cordial batiburrillo de Asilah.

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