lunes, septiembre 08, 2008

AFINES

Después de haber escrito mucho el día de ayer, escribir poco o nada hoy. El mismo principio que rige la alternancia de atracones y dietas.

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Puedo estar formalmente de acuerdo con aquellos de los que discrepo en cuestiones de contenido. Y muchas veces esa coincidencia formal crea alianzas más fuertes que las que se pueden establecer con los afines ideológicos.

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A los cuentos de Murakami, algunos de ellos espléndidos, les sobra siempre el último párrafo. De hecho, he empezado a disfrutarlos más desde que me salto ese párrafo, o lo leo dándolo ya por descontado. Aunque M.A. dice que lo que me pasa es que no comparto la concepción de la literatura que tienen los japoneses.

3 comentarios:

Bárbara dijo...

Acabo de leer en otro blog una frase de Stendhal: la literatura es el arte de la omisión. A mí me pasa con Murakami que en ocasiones me carga, le daría una colleja por su afición a rizar el rizo ya rizado, sobre todo en la trama. Pero a veces me conmueve, hace que piense que compartimos el mismo mundo, tiene algo que me resulta femenino, no sé si atribuirlo a su orientalidad. En fin, ahora está de moda denostarlo, pero sus cuentos siguen siendo muy buenos.

Mabalot dijo...

Sobre todo sus relatos están bien. No recomendaría el Crónica del pájaro etc... con menos páginas nos habríamos arreglado y el invento hubiero quedado mejor.

Recuerdo haber pensado que en algún relato sobra quizá, sí, alguna frase final, pero por otra parte veo que parece querer dejar algunos relatos a ras del suelo, y no con esa trascendencia (en el aire) de otros autores, y que se nos antoja un poco artificiosa... como si al autor le hubiese dado una embolia y dejara la cosa... en el aire...

No sé. Perdone, Ariza, por la parrafada. Creo que el que más me había gustado era "En cualquier lugar donde parezca que esto pueda hallarse."

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Mire por donde, coincidimos: esa especie de relato detectivesco en clave metafísica, resuelto con tanta sencillez, es insuperable. Aunque también podría haber acabado diez líneas antes (si tiene la edición de Tusquets, cuéntelas, y verá).

También es muy bueno el precedente, en el mismo libro: Hanelei Bay; pero, si echa un vistazo a la última página, verá más claramente aún a qué me refiero cuando digo que sobra un párrafo, o varios.