jueves, septiembre 11, 2008

CAMAROTE DE LUJO

Camarote de lujo, de Rafael Gil, basada en una novela de Wenceslao Fernández Flórez, se estrenó un año antes que El pisito (1958), y es también, como la afamada película de Ferreri, una historia de vidas sin perspectiva, en un paisaje social desabrido. Aurelio, el protagonista, interpretado por un Antonio Casal que extrema en esta ocasión su parecido con Buster Keaton, llega a la ciudad (¿La Coruña?) para trabajar en una agencia que gestiona pasajes para emigrantes. A pesar de su candidez, se percata pronto de lo abusos que se les infligen a éstos, y, después de interceder por uno de ellos, pierde su empleo.

La película adolece del sentimentalismo y el gusto por el melodrama que caracteriza la producción literaria de Wenceslao Fernández Flórez; pero, por lo mismo, se beneficia del sentido del humor que éste es capaz de infundir en sus obras. Y con estas armas, de acreditada solvencia, logra ofrecer un espléndido retrato de la sociedad española de la época, de la desprotección del ciudadano sin recursos, de la corrupción imperante y tolerada, de la sordidez ambiental. En lo que no incurre nunca Rafael Gil, ni su guionista, el propio Fernández Flórez, es en el cinismo o en el sarcasmo: en esta historia, hasta el corrupto superior de Aurelio en la agencia tiene su fondo humano y es capaz de compartir una copiosa cena y una francachela con su antiguo y ahora hambriento compañero, cuyo gesto altruista no comprende. Tampoco la triste pensión en la que vive el protagonista llega a revestir las negras tintas de la de El pisito: parece como si la miseria, cuando no se la mira con gesto de superioridad moral, se presenta revestida de una mayor dignidad, que en ningún modo la disculpa o redime, pero sí la eleva al rasero de la consideración humana.
No diré, por supuesto que esta película de mi siempre admirado Rafael Gil sea superior a la de Ferreri/Azcona; pero sí que, como otras hoy semiolvidadas, anunciaba un realismo original que quedó tempranamente truncado por la irrupción del realismo programático del cine italiano. Pero, bueno: ahí quedan, para quienes quieran bucear a buscarlas en las trastiendas de los canales temáticos de televisión.

1 comentario:

Fernando Valls dijo...

Me gustan los cambios que has introducido, se leen mejor las entradas.