lunes, septiembre 22, 2008

EL ALMA

No hay que buscar demasiado lejos para encontrar el origen de ciertos estados de ánimo. Ayer, por ejemplo, creía uno estar bajo los efectos de una inesperada conjura de achaques nuevos y viejos, agravadas por las melancolías de la tarde del domingo. Pero hube de ir a buscar a un vecino, para pedirle opinión sobre cierto problema eléctrico que afectaba a la comunidad, y lo encontré tumbado en el sofá, afectado por una insidiosa jaqueca, que él atribuía al cambio de tiempo. Y a mí me pareció muy verosímil la hipótesis de que un mal viento fuera el causante común de sus males y los míos, aparentemente tan inconexos. No hice más averiguaciones. Pero no me hubiese extrañado saber que el mal se había extendido en varios kilómetros a la redonda. Mientras que cada uno de los afectados, en su soledad, creía que su padecimiento obedecía a razones íntimas e intransferibles.

***

Comprender a los personajes de una historia, y retratarlos en su compleja humanidad, será siempre mejor método literario que escarnecerlos y caricaturizarlos. Galdós es el paradigma: compárese La de Bringas, su obra sobre el fin del reinado de Isabel II, con las que escribió Valle-Inclán sobre el mismo asunto. Y no porque a la de Galdós le falte mordiente; más bien al contrario.

***

A propósito de lo anterior: qué pocos narradores contemporáneos cambiarían una bien ganada fama de escarnecedores y sarcásticos por un suficientemente acreditado prestigio de buenos conocedores del alma humana.

4 comentarios:

Mery dijo...

Hablando del alma, o para pensar en el alma, tengo encargado un libro titulado "Historia natural del alma", de Laura Bossi. La autora es neurólga y ha querido profundizar en su experiencia como especialista en el cerebro humano y su conexión a lo que llamamos alma.
Cuando lea el libro hablaré de él posiblemente. Mientras tanto, aquí dejo este comentario, por si a alguien le interesa.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Fue lectura escolar obligatoria, "La de Bringas"; la lei rapido, me gusto, sin embargo: para que luego digan de las obligatorias. Esa colmena me transporto al lugar, cuando entonces, aunque no renuncio al otro estilo tampoco. Pero Galdos me sento a la mesa camilla de algun cuarto del palacio: y no me levante. Mario

Reyes dijo...

Rebotando desde el blog de Bárbara descubro el tuyo.
Me ha gustado mucho la entrada .
Nunca había leído ningún texto bloguero que se ocupara del alma .
Sabes quién creo yo que sí conocía el alma humana??
Andersen , el de los cuentos ,el otro día escribí una cosita sobre él .
Me llama la atención lo bien que conocía ciertas actitudes, comportamientos , cualidades buenas y malas pero esencialmente humanas.
Un beso y enhorabuena por el blog.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bienvenida, Reyes. En este blog no se hace otra cosa que hablar del alma. De qué otra cosa íbamos a hablar.

Y Mario: yo tampoco deploro las lecturas que me fueron impuestas. Todo lo contrario: ojalá me hubieran obligado a leer más cosas. Claro que ya sé que declararse en contra del espontaneísmo no está demasiado bien visto hoy día.