martes, septiembre 09, 2008

HUIDIZO

Palindrome, del cansino nihilista Todd Solondz: la primera parte de la película parece un tremendo drama con no pocas connotaciones moralistas; la segunda, después de un bello intervalo en el que se remeda el trayecto fluvial de los niños en La noche del cazador, se ocupa en desmontar despiadadamente cada uno de los tópicos biempensantes en los que se sustentaba la primera parte. Y el caso es que yo había entrado al trapo, y sentía una sincera conmiseración por las deplorables circunstancias de la niña protagonista, forzada a un aborto salvaje. Como experiencia meramente estética, no dejó de llamarme la atención que el cambio de tono me pillara tan desprevenido. Pero la burla despiadada de los propios sentimientos, a la que esta película parece querer conducirnos, dejaba no pocos cabos por atar. Un dilema moral no queda resuelto porque uno alcance a burlarse de las soluciones falaces o insuficientes (léase, la moral convencional del americano medio). Pero pasarse de listos tampoco proporciona una moral alternativa mínimamente viable.

O quizá lo que ocurre es, simplemente, que cierta clase de discursos están ya definitivamente agotados.

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Calor húmedo. Esto de sudar mientras se escribe lo redime a uno, en parte, del cargo de futilidad.

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El gato de un escritor se parece siempre a un argumento huidizo.

1 comentario:

Juan Antonio, el.profe dijo...

Me gustó la greguería final. En mi blog tienes una modesta mención al tuyo (no te asustes, no es ningún premio ni nada parecido). Un saludo