martes, septiembre 30, 2008

INTERIORIDAD

De acuerdo en que el dinero público no está para salvar las empresas de los millonarios en los tiempos de crisis; claro que tampoco creo que deba emplearse indiscriminadamente para subsidiar las capas más débiles de la población, y condenarlas así a la eterna dependencia. Puestas así las cosas, la pregunta es: ¿qué debe hacer un gobierno en tiempos de crisis? Al menos un par de cosas sí están en su mano: garantizar la solvencia general del sistema y salvaguardar la legalidad, que es quizá lo que algunos bancos se han saltado alegremente en busca del beneficio fácil.

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Leo en Jaeger un resumen de las distintas concepciones del alma que conocieron los griegos: el eidolon de Homero, las "sombras" del Hades, el alma aérea de la filosofía natural jónica, el demonio-alma de los órficos, la psyché de la tragedia antigua, el alma según Sócrates, o la que Platón disecciona en el Fedón...Y se me ocurre que es un acto de desmesurada soberbia pensar que quienes profesaron las teorías más arcaicas o elementales vivieron con menos alma que quienes disfrutaron de ideaciones más complejas y espiritualizadas. Como tampoco creo que el descreído hombre del siglo XX tenga menos alma por haber retrocedido de Platón a Sócrates, que todavía no afirmaba claramente ni la inmortalidad del alma ni la posibilidad de que ésta pudiera gozar de alguna clase de existencia separada del cuerpo. A esa alma venida a menos yo la llamaría, simplemente, interioridad. Y estoy de acuerdo con Sócrates en que preservarla debe ser la primera y principal obligación del hombre.

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Sí, los gatos también tienen vida interior: basta ver a K. cuando juega para constatar que en su mente las poderosas imágenes instintivas de la caza ocupan el lugar de la parca realidad. Que el muñeco de trapo con el que se ensaña es, en esos momentos, una auténtica presa; y nuestro pasillo, la selva.

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