miércoles, septiembre 17, 2008

NO SÉ

Todos los años por estas fechas, con la reanudación del trabajo después de las vacaciones, ensaya uno nuevas fórmulas de equilibrio, con la intención de llevar una vida un poco más razonable que en el curso anterior... Quizá donde he escrito "más razonable" tendría que haber puesto "más feliz"; pero hay palabras que uno evita ya casi sin proponérselo, y no porque le parezca que responden a conceptos o estados inalcanzables, sino por todo lo contrario: porque su consecución depende, pensamos, de atender antes otras cuestiones de más modesto alcance. Hago ahora un somero balance de las medidas en este sentido que he tomado en años anteriores, y de sus resultados. Algunas tienen que ver con la dieta, e incluyen decisiones tan elementales como proponerse desayunar como es debido, aunque sea a primera hora de la mañana, con el estómago encogido; otras tienen que ver con la organización del tiempo libre; y otras, con el modo de concluir el día sin que la cabeza se te cargue de preocupaciones que te impidan el sueño. En todo eso he afinado bastante con los años. Lo más curioso de todo esto, en fin, es que casi nunca incluye medidas relacionadas con el trabajo propiamente dicho, quizá porque damos ya por sentado que el ámbito laboral queda fuera de las decisiones de uno, y lo único que podemos aspirar a hacer al respecto es contrarrestar durante el resto del día su pernicioso efecto sobre el ánimo. La literatura es otro cantar: también acarrea sus propias insatisfacciones y decepciones, y también agota lo suyo en ciertas épocas; pero la propia gratuidad de este esfuerzo, y la absoluta falta de expectativas con que uno lo aborda, lo convierten en algo de naturaleza completamente opuesta al trabajo remunerado propiamente dicho, y en su más efectivo contrapeso.

No sé por qué anoto aquí estas cosas. Alguna vez he escrito que ya no sé pensar si no es escribiendo. Será por eso.

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A quienes les gustó mi entrada "Otro" puede interesarles este comentario sobre el mismo tema que me remite Enrique Paéz.

5 comentarios:

Bárbara dijo...

Yo tampoco lo sé pero bendita ignorancia. Sigamos así, oyendo el ruidito de su máquina de pensar...

Mónica dijo...

Siga pensando por escrito, en este espacio, que así podemos disfrutar de sus agudas, ácidas o alegres palabras.

Isabel Romana dijo...

Contra el trabajo cotidiano que nos da la supervivencia, sólo cabe protegerse lo mejor posible y no siempre se puede. Menos mal que nos queda la literatura. Saludos cordiales.

Mery dijo...

Lo bueno que tiene cada año, por estas fechas, es que vamos ganando en sabiduría para desdeñar "lo que no" e incluir "lo que sí".

Y está muy bien para los que te leemos que tu mente haya decidido pensar escribiendo.
Un abrazo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Saludos y bienvenida, Isabel. Y a Bárbara, Mónica y Mery: no está uno muy acostumbrado a estas muestras de complicidad, sobre todo en esta clase de entradas que se escriben a fondo perdido, sin que expresen opiniones dignas de ser discutidas o tengan algo que ver con la actualidad. Gracias.