martes, septiembre 16, 2008

SOFISTA

Leo en Jaeger un cumplido elogio de la sofística y su importancia en la historia de la cultura. Que no excluye, en fin, una acerada consideración de sus defectos e insuficiencias. Aunque, a la hora de constatarlas, Jaeger parece mirar más a la modernidad que a la propia Antigüedad griega. Por ejemplo, cuando compara el efecto negativo de la sustitución de los saberes objetivos por una mezcla de habilidades retóricas con el impacto actual de "la pedagogía, la sociología y el periodismo". Vaya tríada. Y qué bien traídas están las tres para el argumento en cuestión.

Claro que no sé por qué me congratulo de que se metan con esas tres benditas materias. Al fin y al cabo, periodista es todo aquel que escribe en un periódico. Con la pedagogía, ay, me gano la vida. Y todavía recuerdo lo que me dijo un amigo sobre el "ingrediente sociológico" que apreciaba en mi literatura, en la obsesión de ésta por el análisis pormenorizado de las relaciones humanas... ¿Seré, como resultado de la mezcla, un sofista? Válgame Dios.

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