miércoles, octubre 01, 2008

MILLONARIOS

La verdad es que no quisiera uno ponerse pesado hablando a cada momento de política y economía. Pero me ha llamado mucho la atención que, nada más salir a la palestra el ministro del ramo para asegurar que la banca española es solvente, se haya desatado una verdadera ola de pánico en todo el país. Un pánico que, como en otras ocasiones, ha empezado en forma de ataque de risa. En el trabajo esta mañana no se hablaba de otra cosa. Y lo curioso es que me pareció que todos los que entraban al trapo y hacían algún chiste a costa del muy desacreditado ministro (que tendrá que dimitir, si es que le queda amor propio) manifestaban un cierto nerviosismo, como si verdaderamente tuvieran algo que perder, o como si ese algo superara con creces la suma de 20.000 euros por cabeza que las autoridades garantizan en caso de crisis bancaria... Miren por dónde la crisis me ha servido para saber que vivo rodeado de millonarios.

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También empiezo a ponerme pesado con Galdós, y más de uno se preguntará, a raíz de mis apuntes sobre La de Bringas, cuánto tardo en leer una novelita de menos de trescientas páginas, y de la que llevo semanas hablando. La explicación es que es el libro que me acompaña ahora en la cartera, para distraer mis viajes en autobús, y sólo lo leo en la media hora larga que me llevan esos desplazamientos, lo que apenas da para dos o tres capitulos. Pero qué media hora. Hoy me he deleitado con unas impagables páginas sobre el veraneo en Madrid a finales del reinado de Isabel II. Los baños del Manzanares. Los paseos vespertinos por El Prado. Las tertulias desesperadas, a la fresca. La ligereza de la narración (al fin y al cabo, la historia de una manirrota) combina bien con la demora en esta clase de detalles, que definen una atmósfera y una época que ya el propio Galdós debía de considerar irremisiblemente pasada. Se escribe para eso: para arañar algo en ese fondo perdido.

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El silencio antes que cualquier ruido impuesto, aunque sea música divina. Y la soledad antes que la compañía no buscada.

10 comentarios:

Luis Spencer dijo...

Felicidades por tu blog, que no conocía.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bienvenido.

Juan Antonio, el.profe dijo...

El pánico es lógico, teniendo en cuenta que lo mismo dijo de la crisis (aquello de qué criris le costó el cargo a algún político eminente, ¿no es cierto?) y ahora dice lo que dice. Así que sería para echarse a temblar... en el caso de tener dinero, claro está.
El silencio, la soledad. Me quedo con tu última reflexión, que comparto.

Mery dijo...

¿Por qué hacer una carrera de lecturas rápidas, como si hubiéramos de cumplir con un cupo de libros a fin de año?

Cada lectura lleva su ritmo, y La de Bringas ha impuesto el suyo, no lo dudes.

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

Dorada esas palabras últimas, José Manuel. Saludos.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

Anónimo dijo...

Quizá debería haber intervenido en entradas anteriores pero no me resisto a comentar el gusto que me da que alguien lea "La de Bringas" y hable de ella. Parece que leer a Galdós está demodé (aunque mira tú lo que a mí me importa) e incluso es censurable. Yo tengo un amigo, novelista argentino de nuevo culto, que decía que era aberrante leer a Galdós, a Clarín, a Pardo Bazán, a Balzac, a Zola... Ya ni le menciones a Pedro Antonio de Alarcón, grandísimo maestro en el relato breve.
Lo digo ociosamente porque eres un buen lector pero "La de Bringas" tiene que ir pareja con "Tormento", con "Lo prohibido", con "El amigo Manso"... Creo que todas seguidas conforman un cuadro panorámico de esa España infinitamente más ilustrativo que cualquier libro de historia, que tampoco sobra. Yo soy un enamorado de la narrativa del XIX pero me siento algo solo en este gusto (me refiero a solo junto al común de los lectores actuales). ¡Que me sé "La Regenta" casi de memoria (¿seré un freaky?)! Y no por ovetense.
En fin, que me encanta que además de hablar de Paul Auster y Palhanuik y Vila Matas (que me gustan mucho) alguien haga comentarios sobre Galdós et altres y sepamos de dónde viene todo.
Un abrazo:
JLP

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Juan Antonio y Tomás: me alegra vuestra sintonía con el último apunte.

Mery: igual que siento cierto despego del que alardea de no haber leído nada, desconfío de quien dice haberlo leído todo; entre otras cosas porque haber leído demasiado se acerca mucho a haberlo leído todo apresuradamente y mal.

Y JLP: no te sabía esa querencia tan acusada hacia los narradores del XIX, aunque tampoco me sorprende. Y te hago una confesión, sin alardear de ella: a esos tres que citas al final yo no los leo. No por nada, sino por lo mismo que le decía a Mery.

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

Modestamente: soy un pequeño experto en Galdós y Clarín. Permítaseme la presunción. Y en historia de España del siglo XIX. Forma parte de lo que yo llamo mis habilidades inútiles.
Pero, por lo mismo, te recomiendo a los tres nombres contemporáneos que mencioné. Y a muchos otros que me encantaría mencionar. No caigamos (ya sé que tú no) en el prejuicio equivalente al de mi amigo argentino.
Un abrazo a todos.
JLP

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Enhorabuena por esa habilidad, que me parece más estimulante que muchas de las conceptuadas "útiles". Yo cada vez leo más despacio, y cada vez me siento más urgido a releer todo lo que leí antes de tiempo o mal, por lo que ya casi he renunciado a llenar ciertas lagunas, especialmente contemporáneas. De ahí mi comentario anterior, que en ningún modo quiere ser un desprecio a esos autores.

Y por cierto: ¿Qué te parece esa contraposición que hacen algunos entre Galdós y Clarín? El uno, como representante de la línea "cervantina", el otro como ejemplo de esa otra literatura más formalista y cerebral?

Anónimo dijo...

Pues me parece que todo depende de qué Galdós cojas. A diferencia de Clarín, que fue autor de una única novela (las demás y sus relatos tienen mucho mérito y mucho encanto pero no entran en la cuenta), Galdós escribió docenas en distintas épocas y distintos estilos. No tiene nada que ver "Marianela" con "La desheredada" o "El abuelo". Los episodios nacionales son muy irregulares: hay obras maestras como "Cádiz" y cosas freakies como "Amadeo I". Hablo de las que recuerdo ahora.
Es decir: Galdós no admite una sóla etiqueta, si se la quiere poner. Hay galdoses para todos los gustos.
Personalmente, no pienso que tenga que elegir. Quizá Clarín sea un autor más "moderno" en cuanto a pensamiento y tiene el mérito de estar a la altura de Galdós con una única novela. Pero es que esa única novela es mucha tela.
Te contesto: es evidente que la lección cervantina es mucho más patente en Galdós.
Ahora me avergüenzo de haberme llamado "experto". Sólo soy un lector entregado.
Un abrazo:
JLP