domingo, noviembre 23, 2008

ALMENDRAS

Una mujer partiendo almendras al pie de mi ventana. Sin saberlo, le pone música de otoño a este divagar de mañana de domingo. Igual que los castaños pelados y los chopos amarillos le ponen la adecuada nota de color.

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Esta velada de amigos ha alcanzado el punto exacto en el que el logro de la intimidad compartida se percibe como una rara flor que no hay que tocar demasiado, como la rosa de J.R.J. Por eso nos despedimos como en susurros y sin mencionar siquiera lo sucedido, no vayamos a estropearlo.

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Este último cuadro de J.A.M.: un hortelano de cuerpo entero, entre dos hileras de tomateras. El verde hondo del suelo ensombrecido, del que casi se percibe el olor; los verdes chisporroteantes de las hojas encendidas; un hueco de luz y aire en el que apetece abrirse paso y quedarse a vivir.

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