martes, noviembre 11, 2008

LAVORARE STANCA

Me aburren las teorías conspirativas de la Historia, incluidas aquellas que puedan tener una mínima parte de fundamento. O tal vez lo que me aburre de ellas son sus partidarios: con qué seguridad aseguran que tal o cual trama o grupo o sociedad secreta maneja los hilos del poder. Lo malo no es que tengan esa susceptibilidad, que en algunos casos puede estar hasta justificada. Lo malo es que, por tenerla, piensan que tienen cubierta la cuota de rebeldía con que creen conveniente presentarse al mundo. Con cuatro gritos a la hora del café ya han cumplido. En todo lo demás suelen ser absolutamente convencionales y conformistas. Y, encima, se creen excusados.

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(¿Acaso ciertas ideologías no son sino teorías conspirativas de la Historia convenientemente disfrazadas de discurso racional?)

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Lavorare stanca, que decía Pavese. Incluso los trabajos más insospechados cansan. Escribir un poema, por ejemplo. A ver quién es capaz de redactar luego, pongo por caso, un simple artículo. (Sin embargo, con qué energía aborda uno cualquier tarea física después de un esfuerzo mental de esta índole).

2 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Nada más complementario (y anestésico), por ejemplo, que escribir-parir un poema y luego barrer y limpiar el suelo al ritmo chunda-chunda de cualquier horterada radiofónica.
En cuanto a las teorías conspirativas, abundan en estos tiempos convulsos. Obama ha generado y generará muchas. La última en España ha sido la que atribuye al Opus Dei un supuesto montaje en torno a las declaraciones de la Reina. Aunque a estas alturas ya nada me extraña, sin embargo parece más el horrible argumento de una próxima novela de Brown o Zafón.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Chi non lavora non fa l'amore... ma stanca.

Ciao