jueves, noviembre 13, 2008

LICANTROPÍA

Luna llena perfectamente centrada entre las dos hileras de tejados que definen la calle, a las siete en punto de la mañana, cuando salgo de casa. ¿Puede la negrura ser tan absolutamente transparente? Lo es, en este caso, con esa perla gorda engastada encima. A mí mismo me sorprende mi propia exaltación ante esta primera imagen que me depara el día. ¿Me estaré volviendo licántropo?

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Siempre me da que pensar que esta transparencia del aire venga frecuentemente asociada al frío. Como si un cielo absolutamente puro fuera la mejor imagen posible del desamparo.

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Con esta nubecilla de vapor que exhalo con la respiración parece que se me van las ideas.

2 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Veo que nos fijamos en lo mismo: yo llevo dos días escribiendo sobre la luna, pero desde Santiago.

Mery dijo...

Y ¿dónde se te van las ideas?
Aquí.
Un abrazo