domingo, diciembre 14, 2008

ALMA

Me llama la atención M.A. sobre una entrevista al actor Paco Algora que publicó Diario de Cádiz el jueves pasado, y de la que entresaco este fragmento:

¿Por qué se fue a vivir a Vejer?
–Estábamos haciendo Luces de bohemia en 1984 y el texto estaba más cortado que cuando lo hizo Tamayo en época de Franco. Me fui.

–¿Y no piensa volver?
–Me llamaron para Romance de lobos. Vi el libreto y todas las veces que aparece la palabra alma en el original está tachada. Por lo visto, era ateo; si le quitas lo religioso a Valle se queda en los Álvarez Quintero. Van a muerte a por Valle. En las Comedias Bárbaras sacan una pareja follando en el altar, y eso no está en Valle. Sacaban a un Niño Jesús patinando.

Con un poquito de benevolencia, puede uno entender ciertos excesos como el inevitable desquite tras una época de represión. Pero esa alergia a la palabra "alma"... Alergia que, por lo que sé, todavía persiste en determinados ambientes.

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Nevó por fin en Benaocaz. La ruidosa descarga inicial de lluvia y granizo fue perdiendo peso, y el elemento caedizo quedó como flotando en el aire, movido por un viento cambiante que parecía deleitarse en hacer bailar los copos y depositarlos suavemente en los aleros y sobre los parabrisas de los coches. Lástima que no durase lo bastante como para cuajar en el suelo. Pero lo que vimos bastó: fue como el cumplimiento de una promesa demorada. Y uno agradece siempre el cumplimiento de las promesas.

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Me gusta este cuento de Bolaño en el que un asombrado fantasma asiste a la profanación de su cadáver por parte de un necrófilo al que termina compadeciendo... Quizá porque sólo un muerto puede entender esa clase extrema de soledad que da en preferir el trato con los muertos ante que con los vivos. Y también porque a la compasión le pasa lo que al alma: no goza de mucho predicamento hoy día.

2 comentarios:

Usoz dijo...

Sabrosa cita la de Algora. Pero Sabrosa cita la de Algora. Pero todo eso se puede ver, desde hace décadas, en la mayor parte de los montajes de un clásico español. La supresión de “alma” es más el producto de un profundo desprecio al texto, que efecto de anticlericalismo. ¡Qué soberbia de los directores-estrella de estos teatros nacionales-regionales, que no se ven si no se hacen notar, y convierten a Cervantes, a Lope, Calderón, Valle o Moratín en un manga japonés! Todo aquello que suene “profundo”, fuera con ello, no vaya a aburrirse el público, al que se supone una edad mental entre los diez y los once años.

Usoz dijo...

Disculpa la redacción: sobra en mi comentario anterior la segunda frase. Errores del “corta y pega”.