viernes, diciembre 12, 2008

ASADOS

La gata, de Colette, pertenece al mismo género que Fermina Márquez, la encantadora novelita de Valery Larbaud. Una novela hecha casi de nada: un puñado de situaciones cotidianas, unos personajes que tienen mucho de trasuntos del propio autor y de gente de su entorno inmediato, un desdén absoluto por las grandes cuestiones filosóficas, sociales o políticas de su tiempo (y que, por eso mismo, salen fotografiadas como al desgaire, tal como son), un cierto descuido estructural, en beneficio de la intensidad emocional (que no hay que confundir con el efectismo melodramático, y que se traduce más bien en una cierta sensación de autenticidad y pertinencia)... No son Guerra y paz, qué duda cabe. Pero tampoco puede uno alimentarse exclusivamente de novelones como Guerra y paz, como no podría uno devorar un asado de ternera todos los días.

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