jueves, diciembre 04, 2008

EFECTOS COLATERALES

Efectos colaterales de la llegada de Dios, en la novela de Jardiel:

Lo que los periódicos calificaban de desórdenes y víctimas en el Cerro había sido en la realidad una escabechina que ponía los pelos de punta. El trabajo de las seis ametralladoras "Thompson" abriéndole camino a Dios produjo decenas de muertos y centenares de heridos; pero la lucha que después se entabló allí entre las masas furiosas y el ejército (lucha que duró horas, lucha inaudita para finalizar la cual se intentó mandar tropas desde Madrid, las cuales no pudieron llegar a causa de que el acceso entre aquellos millones de seres acampados era totalmente imposible, lucha que sólo concluyó cuando dos escuadrillas de aviones de Getafe bombardearon el Cerro y sus alrededores) constituyó una verdadera hecatombe.

No hay exageración: de que las fuerzas de seguridad de la época resolvían así los desórdenes sociales ha quedado sobrado testimonio; así como del grado de violencia que podía alcanzar una masa descontrolada, entonces y ahora. Llama la atención el tono de horror alucinado, bastante sorprendente en esta novela pretendidamente "humorística". Y la desconfianza hacia la prensa y sus eufemismos. Podemos no estar de acuerdo con las conclusiones a las que el ultraconservador Jardiel llegó en su condición de ciudadano, pero no cabe duda de que el diagnóstico que se hizo sobre su tiempo no podía ser más lúcido.

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Empezar siempre a ras de suelo, con la mirada bien atenta a los detalles. Y luego remontar el vuelo.

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Alegría de K. ante esta caja de "productos de la tierra" que me manda siempre cierta benemérita institución por estas fechas: se enzarza con esa especie de broza de plástico que ponen para amortiguar los golpes, traga unas briznas y termina vomitando en un rincón.

Esta gata novelera no aprende. Yo tampoco.

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