martes, diciembre 16, 2008

EL FOLLETÓN

El caso Bolaño: después de años de malvivir de distintos oficios, mientras trataba de dar salida a su obra, conoció el éxito fulgurante (más de crítica, quizá, que de público) y apenas alcanzó a vivir unos años más para disfrutarlo. En todo caso, no lo bastante para desterrar de su obra ese tono característico que deja en el trabajo de algunos la inteligencia largamente defraudada y ofendida. Es la nota que predomina en las alusiones al mundillo literario que menudean en sus cuentos, por ejemplo, y la que se explicita sobre todo en los textos dispersos que reúne en El gaucho insufrible. Allí llega a afirmar que los escritores de hoy "son gente de la clase media baja que aspira a terminar sus días en la clase media alta". Y ahí también es donde ofrece este exactísimo diagnóstico de la situación actual: "Mucho presumir de Proust, mucho estudiar las páginas de Joyce que cuelgan de un alambre, y la respuesta estaba en el folletón. Ay, el folletón...".

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Un folletín, o folletón, es precisamente lo que acaba de publicar este paisano mío. Nadie se lo reprocha, naturalmente. Dueño de una prosa expresiva, aunque quizá algo farragosa, y de una ancha cultura libresca que él se esfuerza siempre en atribuir a los tebeos y al cine (lo que desmienten sus propios escritos, con frecuencia parodias o imitaciones más o menos transparentes de los autores que ha leído), parece haberse convencido de que el futuro no está en la tensión expresiva del relato corto ni en la literatura de indagación personal. Y ha actuado en consecuencia.

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Claro que si la aspiración no es pasar de la clase media baja a la alta mediante el ejercicio de una actividad prestigiosa, ¿qué es, exactamente, lo que nos traemos entre manos? Eso es lo verdaderamente indefinible de todo este tejemaneje. Y lo que quizá no merezca la pena descubrir, so pena de constatar que es un objetivo aún menos encomiable.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho Gigantes y molinos, que acabo de leer.
Un abrazo.
Vicente Garcia

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegro mucho, Vicente. Un abrazo.