miércoles, diciembre 03, 2008

JARDIEL Y CAPRA

Hay algún capítulo de La tournée de Dios, de Enrique Jardiel Poncela, que me recuerda las escenas de fervor colectivo de Juan Nadie, la película de Capra. Compruebo las fechas y veo que media casi un decenio entre la novela, de 1932, y la película, de 1941. Pero esa diferencia queda bastante atenuada si tenemos en cuenta que 1941 en Estados Unidos es, a todos los efectos, periodo de entreguerras. Ambas, película y novela, describen la sociedad cínica y nihilista de esos años; y en ambas los cimientos de esa sociedad son sacudidos por un acontecimiento cuya verdadera entidad es difícil de calcular bajo la alharaca provocada por los medios de comunicación de masas.

Tanto Capra como Jardiel parecen fascinados, a la vez que asustados, por el poder de éstos, por su efecto sobre la población, por la rapidez con que propagan noticias poco o nada contrastadas. Tanto el suicidio anunciado de John Doe ("Juan Nadie") como la inminente tournée divina desatan en esas masas efusiones sentimentales de difícil encauzamiento. Capra, con esa ingenuidad característica del americano liberal (léase, de izquierdas), imagina un florecimiento de clubes cívicos, en los que el ciudadano medio asume el mensaje biempensante de quien dice querer suicidarse como denuncia contra un mundo inhumano; Jardiel, más cínico y realista, lo mismo constata, ante la anunciada venida de Dios a la tierra, reacciones piadosas que explosiones de fanatismo incontrolado, con sus correspondientes secuelas violentas.

Lástima que Jardiel, en su periodo de dramaturgo en Hollywood, no llegase a enlazar con la corriente constructiva y prodemocrática de los cineastas del New Deal. Eso le hubiese prestado el fondo teórico necesario para abordar la crítica a la sociedad de masas sin deplorar las soluciones democráticas; que fue, a la postre, lo que le llevó, a él y a otros de su generación, a romper con la República y apoyar el alzamiento franquista. Es el momento en que el humor genial de esta generación se agria definitivamente, como sucede en los capítulos finales de Madrid de corte a checa, la novela de Agustín de Foxá. Es como si Capra, tras constatar la capacidad de manipulación de los periodistas y la incapacidad de las masas para regirse por sí mismas, hubiera confiado más en Potter, el plutócrata malvado de Qué bello es vivir, que en el desnortado e ingenuo George Bailey, representante de los valores de la pequeña clase media liberal.

(Se nota que se acerca Navidad.)

5 comentarios:

Octavio dijo...

En la opción falangista de Jardiel también hay un punto estético (erróneo, qué duda cabe)y algo más. La ruina económica de Jardiel Poncela tuvo mucho que ver por el fracaso de su gira hispaoamericana, ante el boicot de los exiliados. De regreso a España malvivió sus úiltimos años casi de la caridad de Fernán Gómez. Pero, si no recuerdo mal, en la Tournée de Dios reparte a diestro y siniestro, y ni la extrema derecha ni la izquierda salen bien parados.
Sobre los juicios políticos, es complicado opinar con tantos años de distancia; ante hechos como los de entonces, vividos de primera mano, nunca se sabe cómo reaccionaría uno mismo. Ojalá pudiésemos enjuiciar a los escritores sólo como escritores, con independencia de estas cosas.
Un abrazo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

En la Tournée, en efecto, no deja títere con cabeza. Pero lo que preedomina, ya digo, es un sentimiento de... horror, a las masas y a quienes las manejan. Habrá quien piense que ése es el primer escalón hacia el pensamiento reaccionario..., sea eso lo que sea. Yo no lo creo: el caso de Capra, con su impecable moral democrática, es un buen ejemplo.

Fernando Valls dijo...

Octavio, Jardiel nunca fue falangista, pero sí antirrepublicano, aunque después de la guerra, en cuanto la censura prohibió sus novelas, se le mitigó mucho el amor por el régimen vencedor.
La influencia de Capra, que tan bien ha visto José Manuel, aparece además en `Mi adorado Juan´, de Mihura, sobre todo de aquella película excepcional titulada en España ¡Vive como quieras!
Y `La tournée de Dios´ me parece una novela tan inteligente como divertida, de la que existe una buena ed., con prólogo y notas, de Luis Alemany, en Biblioteca Nueva.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegra, Fernando, de que confirmes con datos estas impresiones puramente intuitivas. Naturalmente, en el caso que nos ocupa, más que influencia, hay que hablar de afinidad, puesto que la novela de Jardiel es anterior a la película. Y sí que es cierto que "Vive como quieras" tiene mucho que ver con el teatro de Mihura.

Octavio dijo...

En efecto, Fernando, fue una ligereza llamar falangista a Jardiel; su estatus durante el franquismo hay que valorarlo dentro de la difícil situación del momento, y no quiero hacerlo con ligereza. Quede claro, por demás, que soy un ferviente admirador de Jardiel, especialmente de sus novelas, donde me parece un escritor mucho más libre, sin las presiones de agradar al público que se impone en su teatro (fiel a su famosa frase de que "es inútil ponerse de espaldas al público porque el público está de frente).
El conjunto de las novelas de Jardiel me parecen de un gran interés, pero tan políticamente incorrectas que se hace difícil que alguien se atreva a reivindicarlas.