jueves, diciembre 25, 2008

LA NIEVE EN BEDFORD FALLS (QUÉ BELLO ES VIVIR, 2)

Retengo el dato de que el único premio que esta película consiguió en los Óscars de ese año fue uno especial a los mejores efectos especiales, concedido por la extraordinaria verosimilitud de la nieve que cae a lo largo de todo el metraje. Hasta entonces, la nieve de las películas se hacía con copos de avena. Los técnicos de Capra idearon un sistema a base de espuma, que, entre otras ventajas, tenía la de ser totalmente silencioso, lo que permitía filmar con sonido directo.

Normalmente, este dato se alega en detrimento de los óscars. Pero ayer, mientras veía la película, todavía bajo la impresión de las recientes nevadas, la imagen que se me impuso fue la de esa extraordinaria nieve artificial, que lo mismo caía lentamente en vertical, pautando el silencio, que se arremolinaba empujada por la ventisca en las escenas en las que el pequeño universo de Bedford Falls parecía extrañamente trastocado por las pasiones de los protagonistas.

Visto de este modo, ese premio honorífico a la nieve me parece, miren por dónde, un rasgo de sensibilidad de la Academia hollywoodense.

1 comentario:

el melli dijo...

Los que utilizan los argumentos que mencionas para criticar a los "oscars" no debe ser gente que aprecie mucho el cine. A lo mejor se pretendia que se concediera el oscar a "¡Que bello es vivir! en lugar de a la ganadora de aquel año 46: "Los mejores años de nuestra vida". Siempre será cuestión de opinión, en este caso seria cuestión de una nefasta opinión. Creo que el oscar a la nieve de Capra es un magnifico y merecidisimo premio.