jueves, diciembre 18, 2008

LUCES Y BOHEMIA

¿No habíamos quedado en que había demasiados coches? ¿No celebrábamos anualmente un "día sin coches", en el que se animaba a la gente a no conducir? ¿No se hacían campañas para fomentar el ahorro de energía? Ha bastado que las ventas de coches bajen para que todas estas voluntariosas fantasías queden en entredicho. El consumo es el motor del mundo que habitamos. Si lo reducimos o frenamos, éste se viene abajo. Al menos para una cosa servirá esta crisis: demostrará la inanidad de los discursos paliativos.

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Me regalan una lamparita portátil, de ésas que sirven para leer de noche. Tal vez la use en el autobús de primera mañana, que suele ir en penumbra para respetar los restos de sueño de la caterva de desventurados que nos vemos obligados a desplazarnos a horas tan intempestivas... No me imagino usándola de noche, en la cama. Tal vez porque evocaría demasiado a las claras mi tendencia natural al insomnio. O porque leer de ese modo, con la vista clavada en esa pequeña nube de luz que tan sólo se ilumina a sí misma, como una luciérnaga, abunda en lo que la lectura tiene de ejercicio ensimismado, aislado en su propia burbuja.

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Lo que hubiese dado Alejandro Sawa por echarse al bolsillo (o al coleto, o al gaznate, según) lo que habrá costado editar esta biografía de Alejandro Sawa.

5 comentarios:

Hache dijo...

Hola José Manuel, te escribo para que te des una vuelta por http://revistahache.blogspot.com y, si lo estimas oportuno, nos enlaces en tu blog.
Además, si nos das una forma de contacto, podríamos enviarte algún ejemplar impreso de la revista por si te interesara colaborar en futuros números.
Un abrazo.

H.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Ya estáis enlazados. ¿Tenéis una dirección de correo electrónico?

enrique dijo...

La tercera y última nota es genial.... y melanc´lica. Vamos, melacancólicamente genial .... o viceversa.

Jose Miguel de Castro Lafuente dijo...

Tienes razón en esto del consumo. Hay que consumir mucho y bien. Hay que gozar de las cosas: los buenos libros, las buenas peliculas,los buenos ropajes, los buenos perfumes,la buenas viandas, los buenos vinos y las malas mujeres.
Y por fin morir sin un duro. Los que no puedan, que lo intenten y si no que se le va a hacer...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bueno, yo tampoco quería hacer una apología del consumo, sino llamar la atención sobre las contradicciones del discurso oficial al respecto. Pero, desde luego, hay que consumir todas esas cosas que dices.