lunes, diciembre 01, 2008

NIEVE

Alargo el fin de semana en la sierra un día más para participar en una lectura literaria en un instituto de la zona. Lo que, de paso, prolonga un día más este extraño estado de ansiedad inducida ante la inminencia de la nieve. Que, sin embargo, no llega a hacer acto de presencia: todo lo más, los aleros y los parabrisas de los coches aparecieron el sábado cubiertos por un reguero de granizo medio fundido, que de algún modo anticipaba el deseado espectáculo. Mi sobrinilla, que nunca había visto la nieve, celebró este exiguo adelanto, que para ella valía tanto como una promesa en firme. La verdadera nieve, decían los del lugar, estaba en las montañas, oculta por la niebla. Y esta mañana, más despejada que la de ayer, pudimos ver, entre nubarrón y nubarrón, algún pico impecablemente revestido de esa limpia blancura que no parece de este mundo. Pero la nieve de verdad, la inmediata, la que podemos tocar y sentir, la que nos estremece con su toque silencioso, no hemos llegado a verla. Tal vez viniera en esa tormenta, negra y solemne, que nos hemos cruzado ya en la carretera, cuando volvíamos a casa. Pero cuando descargue, si descarga, ya no estaremos allí para recibirla.

***

Comenta Jaeger, a propósito de La república de Platón, que éste nunca hubiera considerado como un logro de la civilización la existencia de un aparato judicial y un sistema sanitario excesivamente desarrollados. En todo caso, éstos indican un fracaso, porque allí donde la civilización tendría que haber logrado un nivel mínimo de bienestar y una existencia armónica regida por las leyes, no ha engendrado más que crímenes y enfermedades. Aplíquese esto a los logros de los que presumen nuestras sociedades. Y añadamos, en fin, el descrédito en el que éstas generalmente mantienen a la educación, el gran remedio preventivo de muchos de los males que luego pretenden atajarse a fuerza de cárceles y hospitales.

***

Ese calor que empieza a sentirse en los recesos últimos del frío (el de esta mañana, por ejemplo), y que tanto se parece a la fiebre.

1 comentario:

Juan Antonio, el.profe dijo...

Ay, la educación,cuánta verdad en tus palabras. Cuándo alguien se dará cuenta de lo que con tanto sentido común afirmas aquí.