domingo, diciembre 07, 2008

TINAJAS DE SORIA

El final de La "Tournée" de Dios es demoledor, como lo es el discurso en el que el divino protagonista trata de explicar su sorprendente comportamiento. Queda claro que este "Dios" de Jardiel tiene más en común con el Dios spinoziano que con el cristiano: es apenas creador o "primer motor" de un mundo que, una vez puesto en marcha, funciona autónomamente. Ni siquiera hay posibilidad de milagros ocasionales, porque, como espeta Dios a unos padres que le ruegan la salvación de un hijo enfermo, no tiene sentido que Él mismo viole sus propias leyes... Por lo mismo, cuando le preguntan el porqué de esa muerte, le basta con devolver la pregunta: "¿Acaso te preguntaste por qué nació?".

La verdad es que llamar a esto "novela humorística" dice muy poco de los criterios de clasificación con que la crítica y los historiadores de la literatura tratan de poner puertas al campo.

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Leo en la introducción de Luis Alemany que Alfonso Sastre fue uno de los pocos personajes del mundillo teatral madrileño que permaneció al lado de Jardiel en sus tristes años de decadencia y pobreza. Lo que, mira por dónde, me hace ver con renovada simpatía a este dramaturgo que, con el paso de los años, se me ha ido haciendo cada vez más lejano (como me lo parece ahora la ocasión en que, junto a un amigo tan novato en estas lides como yo, le hicimos una sesuda entrevista para una conocida revista literaria de hace -¿lo diré?- un cuarto de siglo...).

Quizá lo único que redime hoy a Sastre, Bardem y a otros intelectuales y artistas de esa cuerda son los rasgos que los emparentan con el mundillo cultural del que surgieron, y no el disfraz ideológico con el que tanto se esforzaron por diferenciarse de él. Es decir, lo que nos sigue gustando de ellos, en el mejor de los casos, es lo que tienen en común con Arniches o Jardiel , y no lo que ellos quisieron imitar de Brecht, pongo por caso.

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"Era un artículo diáfano en la superficie y turbio en el fondo: como los lagos suizos y las tinajas de Soria". Lo dice Jardiel al comienzo del capítulo 48 de La Tournée... Y podría aplicarse a mi columna del otro día.

3 comentarios:

enrique dijo...

Especialmente lúcidas me parecen las tres notas, las tres.

Fernando Valls dijo...

Tanto los escritores postistas (Ory, en especial), como los narradores y dramaturgos del 50, respetaron a Jardiel. Además de Sastre, el matrimonio Aldecoa, Fernández Santos, Medardo Fraile, etc.
Y en sus últimos años, en los que pasó graves penurias económicas, lo ayudaron mucho, con discreción, para no ofenderlo, José López Rubio y Fernando Fernán Gómez.
Felicidades por las entradas.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No sabía lo de Ory. Pero no me extraña, teniendo en cuenta que, en contra de lo que podría indicar su filiación poética, es uno de los autores que conozco más arraigados en la tradición y en su sustrato literario. Herencia paterna, quizá.