jueves, enero 08, 2009

ALGO QUE DECIR

La situación me trae a la memoria esa escena cómica de Avanti! en la que el funcionario encargado de certificar la muerte del padre de Jack Lemon se presenta en el depósito de cadáveres, se abre la chaqueta negra y enseña los sellos, tampones, estilográficas y demás aditamentos burocráticos que lleva colgados del forro, en panoplia, y de los que se sirve para cumplimentar y sellar in situ los distintos impresos.

En la que acabo de presenciar, el protagonista es el hombre que me antecede en la cola que se ha formado ante la mesa de "Atención personal" del banco, a la que el común de los mortales suele acercarse normalmente solamente para pedir aclaraciones sobre cobros presuntamente erróneos o indebidos. Ése es mi caso. Pero él no: él va allí, por lo que se ve, para despachar la contabilidad completa de su negocio. Cuando llega su turno, los demás comprendemos que es una temeridad seguir esperando, y nos pasamos a otra cola. Por el rabillo del ojo veo como este hombre, ya sentado ante la empleada de la mesa correspondiente, saca una resma de papeles de una de esas maletillas de plástico que dan a los asistentes a cursillos. Y cómo, para mi sorpresa, extrae de su bolsillo una bolsa de supermercado y saca de ellas dos sellos, que aplica inmediatamente a algunos de los papeles que tiene delante. También él, como el empleado de Avanti!, lleva la oficina encima.

Por mi parte, permanezco en la nueva cola más de una hora, y cuando salgo del banco con mis asuntos más o menos encarrilados, veo que el hombre sigue en la otra mesa, sacando papeles de su maletilla y sellando recibos y volantes, que la empleada toma diligentemente de su mano y agrupa en montoncitos que cose con una grapa... Deduzco que se trata de un promotor inmobiliario, y entre los papeles entreveo cheques y hojas orladas de diverso tipo, que puede que sean letras de cambio, pagarés o qué se yo. Veo también que algunos ilusos hacen cola ante esa mesa. No me atrevo a desengañarles: el tipo que les antecede no saldrá de allí, me temo, hasta que él solito haya resuelto los embrollos de la actual crisis inmobiliaria.

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Me deprime extraordinariamente el retrato del escritor fracasado que hace Bolaño en "Henri Simon Leprince", el segundo relato de Llamadas telefónicas. Releo en concreto el segundo párrafo, de doce líneas, que no copio aquí por no entrar en conflicto con las leyes de la propiedad intelectual. Para animarme, busco los rasgos objetivos de esa descripción que no coinciden conmigo. Son tres: a) la prensa con la que colaboro no es precisamente parisina, b) no estoy soltero, y c) no he leído a Léon Daudet (aunque sí a Alphonse)... No sé si ese estrecho margen diferencial me exime de algo.

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La verdadera pregunta respecto a la relación entre los blogs y la literatura es ésta: Después de vaciarme diariamente en este cuaderno, ¿me queda algo que decir?

8 comentarios:

radioblogueros dijo...

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Un saludo. Te damos la bienvenida y, sobre todo, no olvides decirnos desde qué lugar nos escribes.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El otro día, en una mesa redonda sobre blogs y literatura, uno de los asistentes entre el público, José Julio Cabanillas, le preguntaba algo parecido a uno de la mesa, Enrique García Máiquez (no son malos contertulios, no señor). José Julio se preguntaba si la poesía, algo tan íntimo, que necesita tanto de la soledad, no está reñida con los blogs. Enrique contestaba que era cierto que escribía menos poesía, pero que como tenía otro cauce de expresión -el blog- para otros asuntos, la poesía que escribía era más profunda (afirmó que antes escribía poemas sobre asuntos que ahora despachaba con entradas de blog y eso le libraba de escribir algunos poemas "menores"; en definitiva, escribía menos poesía, pero de más calidad). Por supuesto, Enrique lo dijo de forma mmucho más humilde.

Anónimo dijo...

Claro que tienes mucho que decir y que escribir además del blog, que leo diariamente, Jose Manuel.

Vicente Garcia

Francisco Casoledo dijo...

Míralo de este modo: además de tus poemas, narraciones, ensayos, artículos y traducciones tienes tanto que decir que debes recurrir a un blog (así que "el problema" puede que no sea de carencia, sino de desbordamiento).

Me ha gustado mucho el tema del promotor inmobiliario con la oficina a cuestas. En el fondo parece un relato de fantasmas, en estos tiempos hay un individuo así en todos los bancos. Quizá el mismo individuo.

Anónimo dijo...

Sólo tu sabes la respuesta.Eres el caminante, eres quien ronda la niebla. R Simón

E. G-Máiquez dijo...

Ups. Gracias a Glez Romano por la cita y por que añade. Yo lo dije -y no, qué más quisiera, por humildad- como quien formula un deseo y se refugia en una hipótesis. El tema es preocupante, claro, y la aportación de F Casodelo, da ánimos, claro.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Interesante debate. Yo estoy con Enrique: supongo que, cuando se abre el abanico temático a todo lo que permite un "blog", con su espontaneidad e inmediatez, uno se ve forzado a, digamos, reubicar sus querencias.

Pero, naturalmente, las cosas no son tan simples: también sucede que en el "blog", como en cualquier otro tipo de cuaderno de anotaciones o taller de escritor, saltan liebres que luego son aprovechables para otro tipo de escritos. Aunque esto no despeja del todo la posibilidad de que también se quemen asuntos e ideas que tendrían mejor desarrollo en otros ámbitos; por ejemplo, en el artículo periodístico.

Fernando Valls dijo...

¿Más? A mí me parece más que suficiente, cuanto está bien contado, como es el caso. La mayoría de, por ejemplo, las novelas que se publican, no atesoran más sustancia, ni más escritura, incluídas algunas premiadas.