Ya que hablamos del principio de economía por el que han de regirse estos cuadernos, anotemos éste: cuando uno se da cuenta de que lo que está escribiendo no tiene el tono adecuado, ni la necesaria inmediatez, quizá lo mejor sea remitir lo escrito a otro negociado: al de los artículos en ciernes, quizá. O al de apuntes de poemas. O al que hace las veces de antesala de la papelera.***
(No confundir, en cualquier caso, la papelera con este cuaderno.)
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Ah, el síndrome Obama. Ese constante repetir: "Le agradezco su pregunta"; ese reiterado condolerse de la desgracia sociológicamente fundada (que es la menos empática, en fin, de las desgracias); esa cercanía impostada...
3 comentarios:
Ese énfasis en la condolencia, en la cercanía del dolor forjada a fuerza de oficio. Ser político es duro: en estos tiempos, en otros. La obamización precede a Obama y va a continuar cuando otro que arengue mejor lo deje como conferenciante con pedigree.
José Manuel, ¿tienes coreeo electrónico para poder escribirte? Un saludo, Tomás.
Te contesto al que tienes en tu blog, Tomás. Un saludo.
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