domingo, enero 04, 2009

EL LIMBO

La niebla, alternando con la lluvia, ha sido la nota dominante en estos diez días que he pasado fuera de casa. Sensación de haber estado en un lugar sin coordenadas geográficas ni referencias temporales. A algunos les he oído quejarse del mal tiempo. Pero, ¿es que hay mejor sitio que el limbo para pasar unas vacaciones?

***

Películas vistas estos días: la negrísima Deseos humanos, de Fritz Lang, la luminosa Los niños del paraíso, de Marcel Carné, la encantadora El amor llamó dos veces, de George Stevens, la cínica Bésame, tonto, de Billy Wilder, que todavía no había visto C... También el cine en blanco y negro, que para quienes tienen la edad de C. es una auténtica rareza, empieza a presentar todos los atributos de lo perteneciente al limbo. Un arte clausurado, como lo es el cine mudo o la gran ópera clásica. Y, por eso mismo, una cantera inconmensurable, sí, pero limitada, donde uno se sumerge con la esperanza algo ilusa de llegar a agotarla.

***

Y esta extraña e insospechada conciencia de productividad, que me lleva a estar satisfecho porque en estos días he pergeñado cuatro poemillas, cuatro. También en el limbo hay que ganarse el plato de lentejas. Y qué mejor manera que ésta.

2 comentarios:

Octavio dijo...

Cuatro poemas en diez días. Nada mal. ¿Para cuándo el próximo libro?

Mery dijo...

Bella palabra para ese estado de transición: el limbo. A algunos les sirve para crear la Gloria, por lo que veo.