lunes, enero 19, 2009

PAÑOS MENORES

En una de las marismas que sobreviven junto a la carretera distingo, desde el autobús, una garza común y un pato de plumaje verdigrís (seguramente un azulón), cada cual a lo suyo: el pato en plena laguna, cabeceando contra las olillas que forma el viento en la superficie, la garza entre los juncos de la orilla, abatiendo de tanto en tanto la cabeza, como movida por un resorte, para atrapar con el pico alguna de esas presas inconcebibles que sólo ellas ven, y que tienen más de hallazgo etéreo, como los que podrían colmar de felicidad a un publicitario o a un poeta, que de bocado palpable... Han pasado ya casi tres lustros desde que vivo en este entorno, y todavía me sorprenden, en medio de su desamparo suburbano, estas escenas de naturaleza plena, que parecen ignorar el trasiego cotidiano de personas y vehículos y el avance imparable de las construcciones. Una a una, estas imágenes sorprendidas, a veces más intuidas que realmente vistas, constituyen el testimonio más convincente que poseo de que la vida desborda ampliamente la estrecha rutina a la que la reducen las servidumbres humanas. Cuántas veces me arreglan el día.

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Hay una especie de designio torcido en estos edificios en los que hace más frío que a la intemperie. Y que, curiosamente, suelen pertenecer a la Administración.

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Con la proliferación de imágenes de diputadas en deshabillé y de ministros en chándal o en calzonas empieza a consolidarse la idea de que la política es algo que se practica preferentemente en paños menores, como esas orgías tristes en las que, a lo más, todo el mundo acaba en calzoncillos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ja ja ja! Llámales como quieras pero esas NO son orgías.
Te leo siempre, aunque no siempre opine. Un abrazo:
JLP

Octavio dijo...

Soraya en calzoncillos tendría un punto innegable, no me digas que no...

José Miguel Ridao dijo...

Percibo una conexión entre la imagen de la garza y el azulón y la de los políticos en paños menores. Es como si la clase política en pleno hubiera salido de las alcantarillas suburbiales para corromper (todavía más) la naturaleza. Y que conste que Soraya está de vuen ver, pero digo yo que alguna intención tendrá la foto.

La segunda entrada es profunda y evocadora. ¡Enhorabuena!