martes, febrero 03, 2009

IMPOLUTO

Para los que tenemos cierta afición a la glosa -y qué literatura no lo es-, un libro como El arca de las palabras no deja de ponernos en el poco airoso trance de tener que reprimirnos, porque hay brevedades que, glosadas, lo pierden todo. Como ésta, por ejemplo, que copio aquí (y será la última vez, por lo que dije ayer) en homenaje a K. y al gato del autor: "Hay cosas de las que nunca se habrá dicho la última palabra: la luna, la rosa, el gato".

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Quizá nevó tanto el domingo para tapar con un manto impoluto aquella ignominiosa meada que vimos echar a un vagabundo contra un contenedor de basura en plena calle Ventura Rodríguez, el sábado por la noche.

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Nadie tan exhibicionista como ese cormorán que se sumerge en el agua a nuestro paso por el puente, y que aguanta sumergido lo suficiente para que nosotros, llevados por el autobús, no podamos constatar su salida de nuevo a la superficie, y nos quedemos en la duda de si no se habrá excedido en el alarde.

2 comentarios:

carmen dijo...

Para mi "El arca de las palabras es el mejor libro de Trapiello", reconociendo que sus Diarios constituyen ya una obra de las más importantes de la literatura actual.

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

"El arca de las palabras" es un libro delicioso,insólito, de obligada lectura en estos tiempos de experimentalismos (an)alfabetos. Sí señor, un magnífico pasaje. Salud.