martes, febrero 10, 2009

TOO GOOD

Han puesto en las mamparas de las paradas de autobuses unos anuncios de lencería. Y me he acordado de ese poema de Philip Larkin que describe un cartel de esta clase y, después de constatar las injurias que en él van causando los elementos, los gamberros, etc., concluye diciendo que era too good for this world. El que yo vi esta mañana, a eso de las siete y media, también era demasiado bueno para este mundo. O, al menos, para esta hora y este lugar concreto: todos los que estábamos en la parada veníamos embozados en nuestras prendas de abrigo, muchos con la boca tapada por una bufanda. Algunos tosíamos. Había unas cuantas mujeres, y hasta puede que alguna fuera guapa, pero a esta hora todas daban la impresión de andar como destempladas y de tener los párpados pegados. Al lado de ese triste panorama humano, la visión de esa mujer irreal, turgente y luminosa, ataviada con lo que parecía ser la más fragante y delicada de las lencerías, venía a ser una especie de sarcasmo. Si el anuncio iba dirigido a las mujeres, para incitarlas a parecerse a la modelo, el tiro andaba completamente errado. Y si a los hombres, igual: ninguno de los allí congregados nos atreveríamos nunca a poner nuestra grisura y nuestras ojeras al lado de ese esplendor, que seguramente exigiría compañía de su mismo calibre. De la que se encuentra, supongo, en los gimnasios caros y en otros templos del ocio, y no en una humilde parada de autobús.

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Resulta sintomático que la oposición se desfonde justo cuando más falta hace que aporte ideas y alternativas. Es como esos neuróticos que, en vísperas de un viaje que llevan esperando mucho tiempo, se ponen malos.

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Todavía -hoy mismo, en el autobús, en labios de una anciana- me conmueve oír esta frase, destinada a disculpar las barrabasadas de alguna mascota doméstica: "el animalito no tiene la culpa, el pobre". Pero ya sé que su franciscanismo es sólo aparente. Es un modo de decir que el guarro, o el desconsiderado, o lo que sea, es el dueño del animal.

7 comentarios:

Octavio dijo...

Qué quieres que te diga, a mí me encantan estos carteles. Y no me extrañaría conocer a la modelo...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bueno, después de haber leído lo último que has publicado en tu blog (enhorabuena), no me extraña lo que me dices. Pero a la hora a la que vi el cartel por primera vez, y en aquel ambiente deprimente, creo que se pueden entender mis impresiones.

Manuel G. dijo...

A mi lo que me parece interesante es cómo la publicidad ataca por los puntos débiles de la gente, que no suelen ser precisamente los más platónicos y elevados. En este caso el culo.

Si el culo vende tanto, será porque nos importa bastante.

José Miguel Ridao dijo...

Hombre, pues sí... De hecho aquí estamos todos, hablando de ese culo y de su dueña.

Manuel g. dijo...

Si, son los grandes temas...el culo, las tetas, la cartera, el audi...

Manuel G dijo...

Aunque hemos creado los humanos un gigantesco edificio cultural, sólo para no reconocerlo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bueno, yo creo que no estamos hablando de culos (que es un tema muy respetable, por otra parte), sino de percepciones y estados de ánimo, ¿no?