martes, febrero 17, 2009

ZÁNGANO

Si uno contrapone lo que esta sociedad dice querer transmitir a sus jóvenes y lo que realmente transmite, la distancia descomunal entre lo uno y lo otro revela bien a las claras la inoperancia de los mecanismos de transmisión, o el sinsentido de llamar "educación en valores", o como quiera llamársele, a lo que es simplemente un vacuo bombardeo de eslóganes propagandísticos, contra los que la población aprende a blindarse rápidamente. El nihilista contemporáneo tiene ya el perfil que corresponde a los estímulos que ha recibido: su emblema es el zángano, mantenido por el Estado o por un modelo familiar degenerado, que sólo asume como función propia la de proporcionar guarida y pesebre a sus cachorros y afines. Entre los que a veces, como demuestran ciertos acontecimientos recientes, se cría un asesino. O toda una camada.

4 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Igual con la crisis los zánganos tienen que trabajar para comer, y entonces serán menos zánganos. Lo malo es que no hay trabajo, no hay educación y no hay valores. Lo primero se solucionará cuando se acabe la crisis (al fin y al cabo es un ciclo), pero los otros dos problemas difícil solución tienen en el corto plazo, y al paso que vamos ni en el medio ni en el largo.

Manuel G. dijo...

Yo estoy contigo, José Miguel: si los jóvenes tuvieran un trabajo, o espectativas de trabajo al acabar los estudios, por muy incultos que fueran, tendrían una perpectiva de responsabilidad. Pero eso no existe.

La única perpectiva que tienen los chavales, nada tiene que ver con el trabajo. Sus tremendos egos, y sus tremenda chuleria, quizás es una respuesta a que no son nada ni pueden ser nada más, para ser alguien. Así que son violentos etc... no tienen otra posibilidad, más que morirse de asco en los barrios de bloques.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El problema es que se ha pretendido extender la educación obligatoria hasta los dieciséis con el mismo modelo, los mismos medios y las mismas estructuras que existían cuando sólo llegaba hasta los catorce. Siempre se buscan las soluciones más baratas y pasa lo que pasa. Ahora resulta que "estudian" (perdón por el eufemismo) más chavales, pero se forman, se educan, muchos menos.
Muy certero, José Manuel, así como tus comentaristas.

Manuel G. dijo...

Y el que sale que le guste estudiar -o mucho peor, la literatura- ese será el paria del grupo. No sólo en el barrio de bloques, sino en las urbanizaciones de chalets. Es toda la sociedad, la que sólo atiende y valora las distintas formas de prepotencia. No la cultura, y menos una cultura íntima.

Hay algunos verdaderamente psicópatas, pero en general yo creo que no tienen otra opción más que ser machitos