lunes, marzo 09, 2009

APIO

La función del apio en la ensalada Wardorf: hacer que el bocado cruja mientras se mastica. Igual que la de ciertas palabras en la prosa de algunos escritores.

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La pintura de J.A.M.: el empeño de acotar un mundo propio. Me comenta el otro día que quiere ampliar esa pesquisa al campo histórico: documentar ciertas tradiciones locales, o determinados hechos entre históricos y legendarios que pesan sobre la memoria local... Lo oigo con interés, pero le digo que no veo posible dar ese paso sin retroceder a la pintura de hace ciento cincuenta años, por lo menos. Seguramente de las vanguardias hemos aprendido muy poco, casi nada. Pero todo ese juego, a veces suicida, con los fundamentos del arte nos ha enseñado a darles a las obras concretas un valor, diríamos, más conceptual que representativo. Y ese aprendizaje es válido incluso para nuestra lectura del arte anterior a las vanguardias: apreciamos en cualquier cuadro el problema técnico que resuelve y su indagación en ámbitos que exceden y van más allá de ese problema. Apreciamos, por ejemplo, un efecto de luces, y nos emociona la posibilidad de que esas luces se abran a un ámbito imaginativo que el objeto representado permite sólo entrever... La pintura de J.A.M. es rica en esta clase de efectos; y los consigue, precisamente, por la sinceridad y la falta de pretensiones con que retrata el mundo que le es propio y cercano. Pero me temo que si esa manera de abordar su mundo se pliega a un programa sistemático, ese efecto (que es un don; es decir, algo que se obtiene por añadidura, cuando uno se aplica honestamente a resolver un problema de representación) podría perderse.

Todo esto lo discutimos ante un aromático revuelto de espárragos que J.A.M. ha aviado en un santiamén. Y lo que no le digo es que últimamente, como veo más a pintores que a escritores, no alcanzo a plantearme otros problemas estéticos que los que atañen a un arte que, al fin y al cabo (y gracias a Dios) no practico.

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Aunque la verdad es que ciertos novelistas han retrotraído las técnicas y asuntos de su arte a los tiempos de don Enrique Gil y Carrasco y no les va del todo mal.

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Los mensajes telefónicos de M.A. desde Tetuán, en donde asiste a un encuentro empresarial: "Los libios son como los argentinos del mundo árabe."

1 comentario:

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

A mí me encanta el apio, sea cual sea su función. Un saludo.