viernes, marzo 13, 2009

CON PAPELES

Con apenas treinta años, este joven escritor ya tiene a sus espaldas una brillantísima trayectoria, cuajada de logros. Así lo constata el escritor algo mayor que él que lo presenta, y al que, no obstante, se le escapa el adjetivo "prometedor", que parece inevitable cuando se habla de un autor de estas características. Aclara de inmediato que no se refiere a que éste no haya deparado ya obras plenas y maduras, sino a que, dada su juventud, cabe preguntarse "a dónde llegará". Es una presentación justa y elocuente. Pero a mí me deja pensando en el significado de ese "prometedor", y en que no hay autor que, a sus veinte años, y hasta a sus veinticinco y treinta, no lo haya oído alguna vez, o muchas veces. Naturalmente, cuando un libro se publica y se ofrece al público, no se hace con la intención de que éste aprecie lo que esa obra pueda tener de promesa, sino lo que en ella debe haber de definitivamente logrado y valioso por sí mismo. Nadie más convencido de que así es que el propio autor. Luego el tiempo pone las cosas en su sitio, y hay un momento en la trayectoria de todo escritor en el que éste no mide ya sus pasos por logros rotundos, sino que se conformaría con haber añadido una modulación medianamente personal, quizá no del todo audible, pero tampoco discordante, al coro de voces que le ha precedido... Todos hemos sido "prometedores" -también uno conserva varias decenas de dedicatorias y alguna que otra reseña que así lo afirman-. Y como quiera que las promesas se hacen para ser cumplidas, y el incumplimiento de las mismas es, si no un delito, sí una falta moral de cierta importancia, se pregunta uno en qué registro de promesas incumplidas constan las que, quizá más por cortesía que por otra cosa, se le atribuyeron en su día; y quienes son los decepcionados y damnificados por esos incumplimientos.

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Qué cuidadosamente asentada tenemos la fantasía de que dormir solo en una habitación de hotel es un desperdicio.

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K. ya ha recibido su cédula de gato. Ya es una gata con papeles. Me pregunto si la dejarán votar.

4 comentarios:

Mr.Simply dijo...

Para mí hay que ser claro y sincero con uno mismo, huir de alabanzas innecesarias y construir tu propio objetivo.
Hablo de esto porque yo ya sufrí, a mi corta edad, este desafortunado adjetivo. Es rotundo y pesado para aquel que lo soporta y mas dependiendo de quien provenga.
un saludo, espero le guste mi blog.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Estaremos pendientes. Un saludo.

Mery dijo...

Hoy sólo vengo a decirte que me van gustando cada vez mas las láminas que escoges para tus entradas.
Sobre los textos, redundo en mi complacencia al leerlos.
Un abrazo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

De un tiempo a esta parte me ha dado por ilustrarlas con cuadros más o menos clásicos: Y así, de paso, repaso cosas que ya conocía y descubro otras. Gracias. Y un abrazo.