martes, marzo 03, 2009

HASTA LOS CUERNOS

Creo que tiene razón José Miguel Desuárez en su Escritores y editoriales, modo de empleo (Hipálage, 2008) cuando afirma que "A todo escritor le vendría bien ser editor por un tiempo razonable". Sí, y también antólogo alguna vez, y crítico con cierta frecuencia, y director de suplemento literario, y hasta librero, si me apuran. Y, por qué no, el que da las subvenciones en tal o cual covacha administrativa. Sólo así se curará ese escritor de todas esas fantasías que le hacen soñar con un destino mejor que el suyo.

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Esa muchacha, de cerca, olía a toallitas higiénicas, de las que se usan para limpiar a los bebés. Lo que, no sé por qué, me inspiró una enorme e inesperada ternura.


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No he leído el relato de Scott Fitzgerald en el que dice estar basada
El curioso caso de Benjamin Button. Ignoro, por tanto, si el asunto del que trata esta historia fantástica es abordado allí con la emotividad a flor de piel, tramposa a veces, que destila la película. Pero una cosa está clara: si hay algo muy envidiable en el hecho de nacer viejo e ir luego rejuveneciendo poco a poco, el lógico final de ese proceso (es decir, la llegada a ese desamparo sin recuerdos ni recursos en el que viven los niños, tan similar al de los afectados de senilidad) es igual de terrible que su contrario, la llegada a la vejez sin más. La película deja en el espectador la siempre incómoda sensación de que las cosas están bien como están. Y ya sabemos que eso no puede ser cierto.

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"Mojado hasta los cuernos", decía Gil de Biedma. Y es que hay una mezcla de mal tiempo, prisas, desorientación y malhumor cuyo resultado no puede describirse en otros términos.

6 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Una vez leí, no me acuerdo dónde, que lo que hay después de la muerte es lo mismo que había antes de nacer. Digo yo que da igual la dirección que recorramos, al final llegamos al mismo sitio.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Las cuatro pinceladas de hoy son estupendas. Te doy la razón en todo, especialmente en la primer. Con respecto a las toallitas, después de haber criado a cuatro niñas, ya puedes imaginar la ternura que me producen...

arati dijo...

"Mojado hasta los cuernos"

Buf! ¡Cuantas veces he necesitado esa expresión y la desconocía!

Y este invierno que no acaba de pasar... aún tendré oportunidad de utilizarla antes de que asome la primavera.

Gracias

Antonio Serrano Cueto dijo...

He visto la película y estoy de acuerdo en que el final de la vida del protagonista es angustioso. Envejecer con los seres queridos es más llevadero porque es un viaje común, solidario.

(Para José M. Ridao: Cicerón ya dijo que no había que sentir miedo de la muerte, porque el estado del muerto era idéntico al del no-nacido. Por tanto, todos hemos "estado muertos" antes de nacer).

Un abrazo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

El poema de Jaime GIl de Biedma se llama "Del año malo" y acaba así: "Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso, / innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos".

Y para Antonio: a mí me interesó la idea de salir al encuentro de los demás, en vez de envejecer con ellos, y luego separarse gradualmente. Pero la verdad es que el final es estremecedor.

Mery dijo...

Quizás tenga razón José Miguel, aunque en el regreso llevaremos sobre nuestras espaldas la mochila cargada de experiencia y, quizás, sabiduría.

Y en cuanto al tema primero de tu entrada, creo que has estado muy acertado, sobre todo en la frase final: esas fantasías que le hacen soñar con un destino mejor que el suyo.
Ay, el escritor, ese incomprendido que no comprende.

Un abrazo