lunes, marzo 30, 2009

MAJOLETOS

Han florecido los majoletos (o majuelos, como dice el traductor de En busca del tiempo perdido; o el espino albar, como dice el Romancero). Son lo más parecido que nuestro paisaje tiene al cerezo japonés; excluyendo, en fin, a los propios cerezos indígenas, que aquí no tienen ni la simbología ni la importancia iconográfica de sus hermanos del Extremo Oriente. Claro que tampoco los de allá tienen, en fin, esta sugestión narcotizante que emana del majoleto florecido, y que contribuye no poco a que los parajes en los que florece adquieran, para los sentidos de quienes los recorren, una cierta condición de lugares previamente visitados en sueños.

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Estado de ansiedad ante la necesidad de tomar ciertas decisiones importantes respecto a un posible cambio laboral. Se suceden todas las fases de este sentimiento: la impaciencia, primero; la sucesión de impulsos impremeditados; el sentimiento final de conformidad, casi de fatalismo, respecto a lo que resulte... Conoce uno bien el cuadro. Y lo peor es la certeza de que todo el gasto de energía que lleva aparejado no sirve absolutamente para nada. Si acaso, para proporcionar unos datos poco halagadores respecto a uno mismo; de esa clase, en fin, que ni siquiera es demasiado útil a efectos puramente literarios, porque las situaciones a las que se aplican estos sentimientos no son tampoco lo suficientemente interesantes para ser contadas...

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Ese gato, al que le encontramos un ligero parecido con K., nos ha seguido a lo largo de toda una manzana. Como si fuera, en fin, uno de esos perros locos que tanto abundan en este pueblo, y que suelen irse detrás de los excursionistas. Él lo hace más discretamente: como siguiendo el rastro de un inconcebible ratón que hubiera dejado su impronta en los bajos de los coches, en los zócalos de las casas, en el arroyuelo colmado de barro que se ha formado junto al bordillo de la acera... Nos sigue hasta casa. M.A. se opone a que le dé de comer: "Acabaremos como esas viejas locas que viven con docenas de gatos, y acaban denunciadas por los vecinos". Pero yo sospecho que su negativa es, más bien, uno de esos actos de exclusividad egoísta con los que uno distingue a los suyos. En este caso, a K.

2 comentarios:

El Viejo Fettes dijo...

En mi tierra, en La Mancha, un majuelo es una viña, por si os sirve el sinónimo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No lo sabía. Tomo nota.