jueves, marzo 19, 2009

RUINAS

Lo peor, en el caso de que este autobús naufragara (no me pregunten cómo) cerca de una isla desierta, y que quienes viajamos en él nos viéramos en el difícil trance de establecer en ella una sociedad de nueva planta, sería el capítulo bibliotecario: ¿cómo sobrevivir con una colección compuesta por un título de Pombo, otro de Saramago, éste de Proust? Con libros tan mal avenidos, qué futuro se le puede augurar a esa sobrevenida colonia de náufragos, en la que no tardarían en surgir las disidencias.

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La fatigosa tarea de dar un último repaso a las pruebas de imprenta de mi novela me tuvo ayer apartado de este cuaderno. Con el que ya tengo una especie de adicción: no poder recalar en él me causó una ansiedad palpable, y la sensación de que lo que dejaba de apuntar (la tarde de anteayer, rica en impresiones; más observaciones sobre mi lectura de En busca del tiempo perdido; e incluso algunas notas de trabajo sobre la novela y sobre el propio proceso de corrección de pruebas en el que ando inmerso) se perdía irremisiblemente. Es como quien se confía a una agenda y ya no sabe vivir sin ella. Sólo que ésta es, digamos, una agenda retrospectiva: no sirve para planificar lo venidero, sino para poner un poco de orden en el laberinto de lo ya pasado.

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Niños correteando entre las ruinas de lo que fue una casa romana, en una plaza pública de Cádiz. Y esta sensación de aceptación, de conformidad con el hecho de que, si todo está destinado a convertirse en ruinas, es para que jueguen en ellas los niños.

2 comentarios:

Sergio dijo...

Llevo ya tiempo leyendo las páginas de este "Diario" tuyo. Hoy me decido a dejar un comentario de simple admiración: estos apuntes me están gustando mucho, cada día estoy más enganchado a ellos (también soy lector de los de Trapiello). Enhorabuena. Seguiré leyéndote aunque sea en la sombra.

Saludos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, amigo Sergio. Comparto tu admiración por los diarios de Trapiello. Y me alegra que des señales de vida. Es muy grato saber que hay gente al otro lado.