viernes, marzo 20, 2009

SANTO

Últimos retoques a las pruebas. Si hay un momento en el que uno tiene alguna confianza en los libros que escribe, es éste: cuando los ve recién duchados y vestidos, limpios de polvo y paja, como quien se dispone a salir a la calle en una mañana de primavera... Luego, a lo mejor va y les cae un chaparrón. Pero eso es otra historia.

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¿Qué celebra uno cuando celebra su santo? Quizá la momentánea suspensión del hecho de que, en otras circunstancias, no encontraría uno ningún motivo fundado para invitar a desayunar indiscriminadamente a todo el mundo... En esto, el calendario católico funciona como esos cinco minutos de fama que Warhol quería asignarnos a todos. Sólo que, en este caso, ese intervalo de relativa notoriedad, de palmaditas en la espalda de los compañeros, besos de las compañeras y pequeñas atenciones familiares dura un día entero.

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La gata K. ha vomitado por todo el pasillo. A saber qué porquería habrá comido esta noche. La encuentro agazapada, contrita, debajo de un mueble. Como esos adolescentes que, después de la primera borrachera, quieren que se les mime como si hubieran pillado el primer sarampión, el de la inocencia.

6 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Felicidades con un día de retraso. Me debes un café virtual, je, je.

Eduardo Flores dijo...

Bueno, entiendo que el café virtual será para todos los asiduos que otean el horizonte en busca de columnas de humo, diariamente.

Aunque bien pensado, yo soy más de cumpleaños que de santos. En cualqier caso, felicidades doblemente.

Un saludo,
Eduardo Flores.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Café para todos, cómo no (y que nadie confunda esto con el estado de las autonomías)

arati dijo...

Upps, felicidades con retraso también.
Para mí un cortado, con la leche fría.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Marchando.

Mery dijo...

Felicidades, con mucho retraso, lo siento.
Yo mejor un té, por favor.
Un abrazo