miércoles, abril 29, 2009

ALGUNOS HOMBRES BUENOS

Siempre que coincido con estos amigos bromeo con ellos a propósito de su militancia política: representan casi el estereotipo del izquierdista bueno, según suele mostrarse en ciertas películas y libros sobre la República y la Guerra Civil, donde estos personajes normalmente aparecen bajo la figura de un maestro de escuela rural o un obrero impresor. No levantan nunca la voz, tienen modales pausados y todo lo que dicen parece obedecer a una reposada reflexión, o ser la decantación final de largas meditaciones sobre la naturaleza humana. Representan, en fin, lo que podríamos llamar el fundamento moral de la orientación política que encarnan, tan ausente, ay, en quienes comparten esa misma orientación por puro voluntarismo desinformado, frecuentemente adobado con una amplia dosis de intolerancia y bilis. Y uno, que ha aprendido a evitar a estos últimos casi con el mismo esmero con el que procura distanciarse de la carcundia exasperante, siente que con los otros podría formarse alguna vez, junto con los liberales de buena cepa y los socialdemócratas honrados, un partido de hombres buenos, que abogase por la regeneración democrática, la reforma electoral y otras aspiraciones pendientes del viejo y ya algo desanimado reformismo hispano... Pero también pienso, en fin, que bastaría reunirlos bajo una bandera partidista para que, de inmediato, surgieran discrepancias insalvables entre todos ellos. Y es que ciertos estados de beatitud política sólo son alcanzables desde el desinterés amistoso que propician unas cervezas, unos intereses intelectuales compartidos, un apego común a los buenos modales que facilitan estas cosas.

3 comentarios:

Mery dijo...

Leyéndote he recordado lo que contaba el filósofo Julián Marías cuando decidieron fundar el periódico El País.
Las buenas intenciones primigenias, desinteresadas, aunadas con un fin liberal y de libertad, pronto quedaron contaminadas.
Los hombres buenos tienen un algo que les impide agruparse peligrosamente.

Anónimo dijo...

Oye: todo mi agradecimiento por haberme descubierto a Pablo Gallo. No tenía ni noción de su existencia, y me parece un pedazo de pintor.
Cordialmente,
Miguel Martinez-Lage

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegro de que haya gustado, Miguel. Cuando lo descubrí, por vía indirecta, a través de una visitante a este blog, pensé que tenía que enlazarlo para darlo a conocer a otros lectores.
Un saludo.