miércoles, abril 22, 2009

EXTREMOS

Niebla baja, de la que emergía la parte alta de los edificios, extrañamente desconectados del suelo que los sustenta. Nuestro autobús parecía tener como destino esa ciudad flotante, entrevista al final de la carretera curva que contorneaba la otra ciudad, la que efectivamente pisábamos. La que, una vez alcanzado el final del trayecto, ocupaba ya el sitio de la primera. Como todos los días.

***

Todos tenemos nuestras Gilbertes y Albertines, amigo Marcel. E incluso me atrevería a decir más: todos hemos pensado en ellas, retrospectivamente, tanto como usted acredita en su libro. O puede que más; y acaso eso sea lo que entusiasma de A la sombra de las muchachas en flor: que parece zanjar de una vez por todas (para usted, al menos) lo que para todos los demás sigue abierto e irresoluble.

***

Claro que ya se sabe en qué para esto del autobiografismo (y no lo digo ya por Proust): permite rectificar las cosas. Lo que, bien mirado, es la modalidad más extrema de la ficción.

2 comentarios:

Rosario Troncoso dijo...

Felicidades por tu novela.
Ya he estado leyéndola un ratito (aunque tengo poco tiempo), pero parece que me va a gustar...
Enhorabuena por tus éxitos José Manuel.
Intentaré acercarme también a Jerez, a ver si puedo.
Pasé un rato muy bueno el otro día. Se agradece tomarse una cervecita con buenos amigos. Gracias!!!!
Un besazo!!

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Charo. Tu entusiasmo, en esto y en todo, es contagioso y muy estimulante.