viernes, mayo 08, 2009

LAS MADRES

La veo entrar en la sala y dirigirse a la parte de atrás. Viste unos vaqueros muy ajustados y una camisa blanca que le transparenta el contorno del cuerpo y las tirantas del sujetador. Se acomoda en las últimas filas y mira a quienes, desde la mesa, tratamos de mantener distraído al auditorio. Tiene una cara franca, fresca, enmarcada en una vistosa mata de pelo negro. Me pregunto qué la ha hecho acudir a este "acto cultural" en el que la práctica totalidad del público es cautivo (niños de colegio, y mujeres que visten la camiseta de uno de esos "talleres de empleo" que organizan en estos pueblos para distraer el paro, y a las que seguramente han hecho acudir a este acto para llenar con el mismo una jornada más). Es, de todos modos, un público agradecido y educado. Y a uno le hace cierta ilusión que al mismo se haya sumado, al parecer por propia iniciativa, la atractiva recién llegada. Pero mi gozo en un pozo: tras aguardar apenas unos minutos de cortesía, hace un gesto a uno de los chiquillos sentados en las filas escolares y salen los dos juntos de allí, madre e hijo. No puedo evitar calcularle la edad: treinta y muchos, como mínimo. Y reconocer, en fin, que ya hace mucho que no veo a las madres de los chicos con los que trato como a personas casi siempre mayores que yo; y que ahora la mayoría de ellas, en virtud de los años que les llevo y la mejora general que ha experimentado la especie en los últimos lustros, me parecen muchachas jóvenes, cuya belleza me impresiona tanto más cuanto que ya adivino tras ella los rasgos inconfundibles de la madurez; de una madurez, ay, que sigue siendo más joven que la persistente inmadurez envejecida de uno.

***

O, como lo decía don Ramón de Campoamor:

Las hijas de las madres que amé tanto
me besan ya como se besa a un santo.

4 comentarios:

Olga B. dijo...

Ya será menos, cuánto se usa al pobre Campoamor para parecer inofensivo.
Pero qué buena mirada sobre las mujeres de treinta y muchos, me encanta:-))
Muchísimo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Es sobre todo eso: cuestión de mirar.

Javier dijo...

Es que eso es así, donde se ponga una de treinta y muchos.... ya quisiera una de veinti pocos...

J. Moreno dijo...

Genial maestro, genial... Sos un escritor de pluma fina.