miércoles, mayo 06, 2009

LECCIONES

Me dice una alumna que se me veía cara de felicidad mientras tenía lugar cierto acto escolar que celebrábamos ayer por la mañana. Y tenía razón. Se presentaba una "novela" de un alumno. Un relato con personajes y peripecias inspirados en los manga o tebeos japoneses que éste lee desde que tiene uso de razón. Y un relato, sobre todo, adobado de esa clase de anhelos y fantasías de las que está hecha la adolescencia. Nos pareció buena idea "editarle" el resultado de su trabajo, y eso hicimos: se han impreso varias decenas de ejemplares, y se ha procedido a organizar una presentación literaria en toda regla, con su representante "institucional" (un profesor), dos reporteros del periódico del instituto, que le hicieron al autor una entrevista en directo, un público entusiasta, y una cumplida puesta en escena en la que no se han obviado ninguno de los ritos al uso: lectura, firma de ejemplares, e incluso degustación de canapés... Todos los participantes se tomaron sus papeles con absoluta seriedad. Justo lo contrario de lo que sucede en el mundo literario adulto, donde se cotiza mucho una cierta afectación de descreimiento e ironía. No era el caso, claro. Y ahora pienso que toda esta representación, con la que tanto he tenido que ver, también ha tenido algo de escenificación de una fantasía propia. Ya quisiera uno para sí ese público numeroso y entusiasta. ya quisiera uno firmar tantos ejemplares. Y, sobre todo, ya quisiera uno para sí esa seriedad confiada, exenta de esas reservas e ironías que tanto amargan, a la postre, la necesaria rendición de cuentas ante los demás. Y eso es tal vez lo que me ha emocionado: que hayamos logrado reproducir, en condiciones de laboratorio, lo que nos gustaría que sucediera, y no siempre sucede, en el mundo real.

***

Acaso porque en el mundo real los triunfos artísticos se gestan de otro modo, casi siempre inexplicable. Véase, si no, el caso de este cineasta chino (de Hong Kong, para ser más exactos), al que hace poco encontré incluido en la lista de los dies mejores cineastas contemporáneos, y del que yo, un tanto inadvertidamente, había intentado ya ver un par de películas, sin conseguir pasar, en ninguna de las dos, de la primera media hora. El cineasta en cuestión es Wong Kar Wai, y las películas suyas que tenía a mi alcance eran 2047 (que el diario El País incluyó, no sé por qué ignoto motivo, en su colección de cine erótico) y Happy together, que está disponible desde hace muchas semanas en el videoclub por cable de Ono. De ninguna de las dos, ya digo, aguanté más de media hora la primera vez que intenté verlas. Y ahora que, por una mezcla de curiosidad y disciplina, he visto las dos enteras, me confirmo en mi primera impresión: no sé qué es peor en este cineasta, si su absoluta incapacidad para narrar una historia (que se evidencia en su torpe y casi siempre inoportuna recurrencia a la voz en off) o su afición a todo tipo de manierismos copiados de aquí y de allá, en un amplio repertorio de tics tomados de Almodóvar, David Lynch, Gus Van Sant y otros... Esto es lo que hay. Y se ve que, a falta de algo mejor, con esto es con lo que se satisfacen algunos paladares presuntamente entendidos. Los mismos, en fin, que asisten con la nariz encogida a los estrenos de Clint Eastwood.

***

La gata K. dándole la espalda ostentosamente al televisor, que no le llama en absoluto la atención, pese al ruido que hace, y con la mirada perdida en las oscuridades de la noche. Como dándonos una lección que, sin embargo, no aprovechamos.

4 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Esperando amar (In the mood for love) sí que vale la pena.
Yo vi después la de 2046 y sí, me pareció una mierda pretenciosa.

El Capador de Turleque dijo...

Que razón tienes con lo del chino. Da para hablar mucho el poquito cine que han visto esos jovenes aficionados, esos jovenes críticos y esos jovenes cineastas...
Y no se explica la razón porque nunca ha estado tan al alcance ver tanto cine.

Anónimo dijo...

Estimado Capador de Turleque, parece ser que tiene usted algo en contra de los jóvenes y de los chinos. Se deduce de todo esto que no es usted ni joven ni chino, aunque sí un consumado cinéfilo de excelente gusto.



ISE

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Conocía de oídas esa película, Ángel. Haré por verla cuando tenga ocasión.

Y en las filas que menciona los hay no tan jóvenes, amigo de Turleque.