sábado, mayo 23, 2009

PITOS

El problema no es que varios miles de personas se pongan a pitar en un estadio mientras suena el himno y el rey se levanta a rendirle los honores de reglamento. El problema reside en saber qué querían dar a entender, y eso es lo que no ha acertado a explicar, hasta ahora, ninguno de los sesudos analistas que se han ocupado del incidente de Mestalla. Tal vez la pitada no hubiera alcanzado esas proporciones, en fin, si el himno en cuestión hubiera tenido letra: en ese caso, quienes no estaban de acuerdo con quienes pitaban hubieran podido esforzarse en cantar más alto que éstos. Hubiera sido un espectáculo interesante, sí, pero quizá algo deprimente. Los españoles nos hemos enfrentado ya entre nosotros de tantas maneras distintas, que un combate entre pitos y voces no hubiera sido más que un apéndice grotesco a esa larga historia de peleas. Tal vez por eso sea bueno que el himno que tenemos suscite tan tibias adhesiones. Los himnos verdaderamente populares llevan consigo el recuerdo de las grandes ocasiones en que surgieron. La vieja Marcha Real española, en cambio, suena a eso: a música de banda de pueblo en tarde de domingo, y no hay un solo español que sepa decir qué presuntos grandes hitos de nuestra Historia son evocados cuando la tocan. Para colmo, no pocos de esos hitos tienen otras músicas: el himno de Riego o, si me apuran, el “Libertad sin ira”… Quizá eso sea lo bueno de la Marcha Real: que, desligada de toda emoción colectiva, nos obliga a mostrar respeto y adhesión a lo que, en el fondo, no es más que una cuestión de protocolo. Nosotros, que tanto alardeamos de saltarnos los protocolos…

Con lo que volvemos a la cuestión inicial: ¿qué querían dar a entender quienes pitaban? ¿Que no les gusta la monarquía? A mí tampoco me entusiasma. Pero tendrán que aceptar que, en eso, estamos bastante solos, porque el caso es que, en más de treinta años de democracia, no ha surgido todavía, que yo sepa, un republicanismo que sea algo más que una mera agitación sentimental del recuerdo de la trágicamente fracasada Segunda República; es decir: en ninguno de los partidos con posibilidades de gobernar ha surgido siquiera la ocurrencia de que entre sus filas pudiera haber un Sarkozy, un Mitterrand o un Obama españoles, que pudieran llegar a la jefatura del estado por vía electiva, y no por derecho de nacimiento. Qué raro, y qué sospechoso, que este debate no se haya planteado aún. Porque quienes más tendrían que perder en unas hipotéticas elecciones presidenciales de ámbito nacional serían, precisamente, los nacionalismos periféricos, que quedarían reducidos a la más absoluta irrelevancia.

¿Por qué pitaban, entonces? Tal vez por el mero hecho de saberse en medio de la única ocasión colectiva todavía capaz de suscitar emociones en una masa de españoles. Se pitaban a sí mismos.

Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

5 comentarios:

Pasión dijo...

Buenas noches, es la primera vez que escribo en su blog.

Estoy de acuerdo con su artículo, es una asignatura pendiente y creo que va para largo, no interesa, pero la utilizan para mentirnos.

Hoy en TVE2 he visto un anuncio electoral de IU, donde se veía un señor hablando sobre la Ley Electoral y reclamando que un voto a su partido en Sevilla valiera lo mismo que en Soria como si allí hubiera nacionalismo, hablaba del Rey y tres jóvenes le recordaban que él era republicano, son la joya de corona.

Muchas gracias.

Moraldo Gil Rosi dijo...

Los nacionalismos sólo pueden tener éxito en pueblos muy enfermos. Los nacionalismos violentos sólo pueden tener apoyo en pueblos con claro retraso mental colectivo. Si,aquel campo de futbol que como todos los campos de futbol siempre alberga una sección de enfermos y retrasados, en esta ocasión se llenó de estos elementos defectuosos.

Anónimo dijo...

Lo del nacionalismo vasco es comprensible por ser un pueblo mal romanizado que está saliendo con problemas de la barbarie. Lo del catalán es mas extraño puede que en el fondo solo se trate del clásico provincianismo burgués.

Anónimo dijo...

Hola,
Me apunto a tu intresante blog y si no te importa te sigo.
Un saludo
Marien

Anónimo dijo...

Hola, soy Vicente Garcia.
He creado un blog : http://anotaciones.blogspot.es

Un abrazo,

Vicente