viernes, mayo 15, 2009

PRECAUCIÓN, AMIGO CONDUCTOR...

Cuando me veo conduciendo por esas carreteras de Dios para cumplir uno de esos extraños compromisos a los que me lleva la literatura (y en este pobre coche mío, que no ha vuelto a ser el que era desde que le cambiaron el embrague), se me ocurre: a) que no tendría que haberme sacado nunca el carné de conducir; b) que es muy extraño que uno de los requisitos para pertenecer a este parnasillo local sea tener coche y saber conducir: es como si a Virgilio, pongo por caso, le hubiesen exigido poseer una cuadriga y saber guiarla, como Mesala; y c) que, si no tuviera coche ni disponibilidad para estas cosas, uno podría granjearse por fin esa deseable fama de poeta huraño e intratable que, al menos, garantiza cierta tranquilidad.

Aunque a esos, tengo entendido, los llevan y los traen en taxi.

3 comentarios:

Rosario Troncoso dijo...

Genial José Manuel, Yo tengo claro que mi aspiración en la vida es que me lleven en taxi y me hagan homenajes con concejales, diputados y el mismísimo monarca del reino...jejejeje.
De momento me tengo que conformar con mi Ibiza abollado...
Pero ya sabes que puedes contar con él, que en taxi no irás aún, pero sí que a veces tienes compis que te llevan, y encantadas.
Un besote!!!

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Sí, por lo que se ve, el parque móvil de los poetas, a diferencia del de los futbolistas, no anda muy boyante que digamos.
Besos.

Eduardo Flores dijo...

Por favor José Manuel, borra esta entrada ¿Qué ha sido de los viajes en autobús? ¿No ves lo que le estás haciendo a tus lectores? Jajajaja.

Un saludo,
Eduardo Flores.