miércoles, junio 17, 2009

APRENSIONES

Primero me besa, luego me cuenta que tiene una gripe de caballo, y que debe de estar subiéndole la fiebre. Ha salido a la calle, dice, para hacer una gestión inaplazable. No soy aprensivo: si lo fuera, hubiera esgrimido cualquier excusa y me hubiera apartado de ella. Pero tengo imaginación. Y, mientras me hablaba (y se veía que la fiebre le había dado habladora), casi me parecía ver a los virus cruzando el espacio que mediaba entre nosotros, y aterrizando en mis mucosas bucales y nasales, y estableciendo cabezas de puente, y cargando contra mis defensas...

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Me enseñan la carta de colores de este modelo de coche y veo en ella un "azul borrasca" y un "rojo Lucifer". Entre la cursilería y el malditismo, como los poetas malos.

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Esas estudiantes que, para sentirse seguras en un examen, se visten del modo más seductor posible: muy escotadas, con la espalda descubierta, con falda corta... Como para enamorar, no al profesor, que suele estar curado de espanto, sino a ese espíritu caprichoso que vuela entre las bancas y sopla las respuestas a aquellos o aquellas que saben llamar su atención.

5 comentarios:

Profesor Franz dijo...

El otro día fuimos a comprar un sofá y el color que nos gustaba, un gris bastante sobrio, aparecía en el catálogo como "divina de la muerte". Lo juro. Ahora no sé si lamentar o alegrarme de que estuviera agotado.

Y respecto a lo de los exámenes siempre he pensado que los estudiantes obligan a la más mona de la clase a vestirse escotada y minifaldera para distraer así al profesor.

José Miguel Ridao dijo...

Ese "curados de espanto" me ha recordado la entrada de ayer de Javier de Navascués, donde hablaba del espanto en cuanto asombro, y es cierto, los profesores poco tenemos ya de qué asombrarnos.

Un saludo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Profesor, habría que ver ese sofá. Y por qué motivo se ha agotado. En cuanto a lo de la minifaldera, no estoy de acuerdo con lo que dice usted: las minifalderas nunca actúan, entiendo, por delegación, sino por libre iniciativa.

Digo yo.

Saludos a los dos.

Capitán dijo...

Recuerdo a un alumno de la Universidad que se examinaba con un collar de cuero con un cascabel.

Era un consuelo pensar que su mal se curaría en la primera entrevista laboral.

La minifalda no tengo claro que sea un mal, pero su cura en cualquier caso seguro es más tardía.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No, la minifalda no es un mal. Lo del collar sí.