miércoles, junio 10, 2009

CALADEROS

Las contradicciones más flagrantes son las más difíciles de disimular, y las que antes te ponen en aprietos ante los extraños; incluso literariamente, como cuando cierto crítico me reprochó, en una reseña, que en un mismo libro dedicara un poema a la siesta y otro al insomnio...

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Hoy El País y yo hemos coincidido en dedicar sendas columnas (la mía, en Diario de Cádiz) a la muerte del actor que protagonizó la serie Kung Fu. Y no sé si es que, por una vez, mis ocurrencias coinciden con las grandes líneas de la actualidad palpable, o si, por el contrario, lo que sucede es que hasta los periódicos importantes pierden a veces el norte y terminan pescando en los modestos e intrascendentes caladeros donde pesca uno.
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No, la indefinición no gusta a nadie. Ni tampoco la definición en la indefinición, no sé si me explico.

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