miércoles, junio 24, 2009

CARAS

Darse un baño de caras extrañas como quien se lo da de agua limpia.

***

Quizá lo más curioso de la madurez de los gatos sea su pérdida progresiva de curiosidad. Quedan lejos ya los días en que a K. le bastaba oír la llave o el pestillo para acudir a la puerta. Ahora hay que llamarla, e incluso a veces asegurarse, al salir, de que no se ha quedado encerrada en un armario o en el balcón, y que por eso no acude.

O a lo mejor ella también necesita ver caras nuevas.

***

A esta impresión de melancolía ha contribuido no poco la relectura, a una hora propicia, de "El vell i la mort / El viejo y la muerte", de Margarit. Uno de esos poemas insidiosos (por lo eficaces) que acaban sonando dentro de uno como si los dictase el propio pensamiento en un infrecuente estado de exaltación, mientras el resto de las capacidades intelectuales se retrotrae a una pasividad meramente receptiva... No sé si lo he explicado bien.

No hay comentarios: