miércoles, julio 08, 2009

ESPECTADOR

El amanecer que ven quienes se levantan temprano no es el mismo que el de quienes no se han acostado aún.

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Empiezo a ver los funerales de Michael Jackson en la CNN en el momento en el que la cantante Queen Latifah lee 'We had him', un poema de Maya Angelou, quizá la poeta norteamericana viva más conocida, especialmente escrito para la ocasión. Y trato de imaginar cual sería el equivalente a esta situación en el mundo de la cultura y el entretenimiento en España: quizá, no sé, un poema de Antonio Gala (o mejor, de Antonio Gamoneda) leído por Ana Belén en los funerales de, pongamos, Julio Iglesias... No funcionaría, claro, porque esa capacidad de tomarse perfectamente en serio lo que en otras latitudes resultaría afectado o cursi es típica y exclusiva de los norteamericanos, y lo mismo produce momentos tan memorables como el discurso inaugural de Obama que rituales tan desmedidos y fuera de lugar como estos funerales de estado dedicados a una simple figura de la farándula, y ni siquiera la más interesante. Lo que no quiere decir, en fin, que no resultaran dignos y, en su estilo, perfectos. Sólo que se pregunta uno si la atribulada humanidad no tendrá motivos más serios y oportunos de llorar colectivamente, que no sean estas ocasiones inducidas y, a la postre, intrascendentes.





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Volviendo a lo de antes: cuando uno ve amanecer sin haberse acostado, es como si el nuevo día lo recibiese sólo a título de espectador.

2 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Sería muy curioso, y para grabarlo, escuchar recitar a Ramón García un poema de Gamoneda.

Un abrazo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Buena elección la de Ramón García, no se me había ocurrido.