martes, julio 21, 2009

UN MUNDO PELIGROSO

Me llama la atención que Historia de un detective (Murder, My Sweet, 1944), de Edward Dmytryk, no sea tan conocida, por lo menos, como El sueño eterno, la famosa y quizá sobreestimada película de Howard Hawks, con la que ésta comparte no pocos rasgos. Ambas, en efecto, están basadas en sendas novelas de Raymond Chandler, lo que les da esa textura característica de juego de cajas chinas: las tramas se bifurcan y subdividen, los personajes se multiplican y hay que hacer un verdadero esfuerzo visual y memorístico para no perder el rastro de quién es quién. Ésta es, quizá, la mayor debilidad de esta clase de películas, porque en casi todas ellas hay un momento en el que la atención del espectador flaquea y éste llega a plantearse si el esfuerzo mantenido merece la pena; sobre todo, cuando la experiencia le dice que la trama no tiene desenlace propiamente dicho, sino que simplemente se disuelve, como los sueños: los personajes mueren antes de que puedan explicarse, y lo que queda en la mente del espectador es una idea más bien tenue de los nexos que había entre unos y otros.

Todo esto, muy evidente en El sueño eterno, tan próxima a la caricatura (veáse, por ejemplo, el desfile de rubias y morenas que, sin apenas preámbulos ni explicación, van cayendo en los brazos del detective Philip Marlowe), queda compensado, en la película de Dmytryk, por una de las atmósferas más logradas que uno ha visto jamás en una película de cine negro, en un Los Angeles casi abstracto, reducido a sus periferias y a dos o tres interiores genéricos (el despacho, el salón del rico, el gabinete del malvado) sutilmente diferenciados de los que aparecen en otras películas; y por unos personajes de una humanidad mucho más matizada y compleja que la de la mayoría de sus contrapartidas en otros títulos del género: el propio Marlowe, encarnado por Dick Powell, es mucho más vulnerable aquí -y, por tanto, más próximo a los hampones a los que se enfrenta- que en otras caracterizaciones. Como lo es la espléndida Claire Trevor en su encarnación de una mujer con pasado, refugiada en un bien llevado matrimonio de conveniencia que no excluye, en fin, que de vez en cuando ceda a según qué tentaciones...

No sabría explicar qué clase de satisfacción deriva uno de este cine. No la de haber asistido a la resolución de un misterio, porque, ya digo, aquí los esclarecimientos finales no despejan ninguna incógnita, sino, simplemente, constatan la nebulosa cohesión de la madeja por la que nos hemos estado moviendo. Tal vez la de sabernos habitantes de un mundo parecido a esa nube, sí, pero infinitamente menos peligroso; al menos, que sepamos.

7 comentarios:

conde-duque dijo...

No me suena haberla visto. Tiene muy buena pinta. La buscaré.
A mí "El sueño eterno" siempre me aburre, se me hace larguísima (por evitar el chiste fácil: eterna).
Un saludo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegro de que tampoco te guste demasiado El sueño eterno, pese a la mucha mitomanía que hay en torno a esta película. Esta otra también cojea del mismo pie, pero la supera en algunos aspectos.

Olga B. dijo...

A mí El sueño eterno me encantaba, pero nunca la conseguí entender. Creía que era culpa mía;-)
Supongo que me gustaba ver a Humphry diciendo cosas incomprensibles, con esa seguridad en medio de un desbarajuste de historia, esa que tanto se echa de menos en la vida.
Tendría que volver a verla, a ver qué pienso ahora.
Saludos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No te preocupes, Olga, no la entiende nadie.

Diego dijo...

Chandler era un maestro en la empresa de embrollar argumentos, sobre todo en sus guiones (ver la Dalia Azul, con la pareja Lake-Ladd, guapos, afamados, alcohólicos, enfermos mentales). Cuentan que no supo qué contestar a Hawks que le preguntó quién había matado a uno de los personajes menores de El Sueño Eterno. La pelicula de Dymitrick, basada en la novela Adios, Muñeca fue reversionada en los 80s con Robert Mitchun y la Rampling. Es mi preferida.

El Capador de Turleque dijo...

Vaya a mi "El sueño eterno" me parece una obra maestra. a H. Hawks nunca le importó mucho la trama; ni de esta ni de casi ninguna de sus peliculas. Lo importante era construir un determinado número de escenas lo suficientemente atractivas como para entretener al publico y dejarle grabadas una buena cantidad de sensaciones. Pararse en averiguar quién mató a quién, es el peor error que se puede cometer viendo esta película: A nadie le importa.
Cuenta el propio H.H. que cuando L.Brackett y W.Faulkner adaptaban la novela preguntaron por curiosidad al propio R.Chandler por el asesino de un muerto que andaba un poco perdido. Este contestó con un nombre e inmediatamente le contestaron que ese no podía haber sido por que en el momento del crimen se encontraba en la playa. H.Hawks era un cineasta "pura sangre" apoyaba sus películas en la fuerza de los planos y de las secuencias. Para él no era tan importante el guión y eso a mi me entusiasma. Creo que la secuencia de Dorothy Malone en la librería es una de las mas "sexys" de la historia del cine y la atmósfera en la casa de cultivador de orquídeas incluido el propio personajes, una de las mas perturbadoras e imitadas. H.Hawks fue un genio solo comparable al "viejo hijo de puta"
"Historia de un detective" es una gran película estupendamente dirigida por un estupendo director.
La presencia de Claire Trevor es muy potente y la atmósfera tiene algo de esa turbieza de la que ya hablamos en "Encrucijada de odios".
Lo malo de "Historia de un detective" es Dick Powel. No me puedo creer un detective privado con aspecto de presentador de telediario de Telemadrid. Con aspecto y con gestos: No se puede ser Marlowe si no se sabe beber whiskey o fumar como un tío, coño.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Nadie pone en duda la grandeza de Hawks, amigo Turleque; sólo que esta grandeza, en la película que nos ocupa, se manifiesta más bien en la abundancia de aciertos parciales -entre ellos, los que usted menciona-, y no en conseguir que percibamos la película como un todo logrado. A mí no es que me importe mucho quién mató a quién, pero sí me interesa, en aras del disfrute de esos aciertos parciales, no perder el hilo narrativo. Por otra parte, hay en "El sueño eterno" un cierto amaneramiento, una excesiva complacencia en repetir trucos y golpes de efecto. Lo de la librera es genial, pero queda un poco empañado por la aparición de otros personajes femeninos que, invariablemente, reaccionan siempre del mimso modo ante los presuntos encantos de Marlowe: en concreto, recuerdo a una taxista, y creo que había otras. Eso hace gracia, pero termina cansando.

Sí estoy plenamente de acuerdo en que Dick Powell, en la otra película, no está a la altura del papel de Marlowe.