jueves, julio 23, 2009

VIDA DE MANOLO

Vida de Manolo, de Josep Pla: uno de esos libritos deliciosos que adornan cualquier literatura, y la vacunan contra esa modalidad del gigantismo que lleva a algunas a producir "clásicos" de la tipología de La montaña mágica, pongo por caso. Una literatura no tiene por qué abundar en montañas mágicas para ser grande. y este librito de Pla, doblemente enraizado en un hecho de moda, por un lado -el auge del género biográfico a comienzos de siglo- y, por otro, en la tradición -la picaresca española-, y sutilmente contrapuesto a los berenjenales vanguardistas en los que estaba engolfada la literatura española y catalana de entonces -el libro data de 1927-, es la demostración palpable de cómo hay quien, en medio de las mayores turbulencias, sabe poner los pies en tierra y abrir los ojos y el oído a la realidad. Pla se apropia de su biografiado y lo convierte en un dechado de esa especie de realismo aparentemente cínico, pero muy bien fundamentado, del que el mismo Pla llegará a ser, con el tiempo, un ejemplo característico: desengañado del arte del siglo XX, de la vanguardia, de la impostura artística en general, su biografiado, el escultor Manolo Hugué, habla de lo divino y lo humano desde la masía "de trescientos duros" en la que vive y trabaja, mientras avía un arroz con guisantes... Y aunque uno no esté de acuerdo ni con la mitad de las cosas que dice -su admiración por Picasso y Moréas, por ejemplo, o sus ideas políticas y sociales, amalgamadas en una especie de anarquismo apolítico sin demasiada enjundia-, el mero hecho de oírlas decir como las dice constituye un placer, porque es difícil adentrarse en el laberinto civil e ideológico del siglo que entonces comenzaba sin ahogarse en una maraña de palabrería ininteligible. La obra de Pla es un intento de contrarrestar ese enrarecimiento, y esta Vida de Manolo es uno de los más sólidos logros -y de los más tempranos- de ese empeño.

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Menciona el prologuista de esta edición, por cierto, el "idealismo defensivo" que practica Hugué. Y como "idealismo" es una palabra muy poco planiana, corro a buscar la cita, alarmado. Y, en efecto, lo que Pla pone en labios de Hugué no es "idealismo", sino "individualismo": "Si la vida tiene que darte alguna alegría, la hallarás en el individualismo defensivo" (p.131 de esta edición en Libros del Asteroide, con prólogo de Jordi Amat). La diferencia no es baladí. Y por si no estaba claro lo que quiere decir, véase esta otra cita (p.17): "Soy un individualista feroz".

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Y esta otra, que tan bien casa con ciertos territorios narrativos que ando explorando, y que seguramente utilizaré: "Nuestra época era terrible. Todos éramos, quien más quien menos, anarquistas, mejor dicho: no sabíamos exactamente qué éramos" (p.33). Nadie lo sabe, amigo Hugué, hasta mucho después.

6 comentarios:

Enrique Baltanás dijo...

Sólo decir que no tengo La montaña mágica por la mejor novela de Mann, tampoco Muerte en Venecia: prefiero CArlota en Weimar, El elegido y algunas de sus novelas breves: La engañada me parece genial y trágica.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Exactamente, Enrique: las que no tienen esa ambición totalizadora; que, por otra parte, tantos réditos proporciona.

Javier de Navascués dijo...

Gracias por la recomendación. A Pla no lo tengo leído y éste es el momento...

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Allá que vamos; lo cargaremos en las maletas de agosto. Un abrzo y garcias.

E. G-Máiquez dijo...

Yo estoy ahora leyendo de Pla "Las notas dispersas", pero después de esta entrada, voy a concentrarme unos días Vida de Manolo. Ya te contaré. Y muchas gracias.

José Miguel Ridao dijo...

Me sumo al interés, compraré el libro de Pla. Tampoco me gusta el gigantismo, y además mi tiempo es escaso, así que miel sobre hojuelas.