martes, agosto 04, 2009

ALPHONSE MUCHA Y OTROS HALLAZGOS

Que no comprase libros en el periplo de cuatro librerías que mencionaba ayer no significa que vuelva de este viaje con las manos vacías. Aquí, en Salamanca, en un puesto callejero, me saltó a la vista un ejemplar de María Fontán, una de las novelas "cinematográficas" de Azorín, quizá la más nombrada, que figuraba en mi lista virtual de lecturas pendientes desde hacía más de una década. Claro que más largo ha sido el tiempo que este ejemplar, que no guarda la menor huella de haber sido leído o ni siquiera manoseado por nadie, llevaba esperándome: desde mi infancia, porque fue impreso cuando yo apenas tenía tres años, y ha esperado a que yo me convierta en el hombre que soy, y desarrolle los gustos que tengo, y me decida a pasar unos días en Salamanca, y a pararme a pleno sol ante una mesa callejera de libros viejos, para salirme al paso.

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Como me salieron al encuentro, a la puerta de esta otra librería de Santiago, mientras apretábamos el paso para ponernos a salvo del orvallo, estos ejemplares de Follas novas y En las orillas del Sar, editados por una venerable librería local
, y que adquiero por dos perras en una mesa de liquidación. Y es que en este viaje los libros me han rehuido cuando he ido a buscarlos; y, en cambio -como suele pasar, por ejemplo, con esas comidas inesperadamente espléndidas que se propina uno en el figón menos llamativo del mundo- han salido a mi encuentro cuando yo no tenía la menor intención de comprar ninguno, o ni siquiera de pararme a ojearlos.

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Y este catálogo de la exposición de Alphonse Mucha que aloja la hermosa Casa Lis o Museo Modernista de Salamanca. Me conmueve la aplicación artesanal con que este dibujante, pintor, figurinista y diseñador resuelve todos y cada uno de sus trabajos. La que uno desearía para los suyos, si tuviera uno ese bendito rigor, esa bendita paciencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mucha es un genio. Tuve ocasión de ver una gran retrospectiva suya en Praga, con casi toda su obra (pintura, carteles, billetes, sellos, folletos de propaganda... Como dijo Eva elocuentemente, "este hombre estaba tol día liao"). A veces un creador deja su huella en toda una ciudad. Ciertas partes de Praga parecen imitar a Mucha para parecerse a su arte. Praga es menos de Kafka que de Mucha.
Un abrazo:
JLP

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Qué envidia, JL. Y cuánto me alegro, por los praguenses, de que su ciudad sea más del uno que del otro.