lunes, agosto 24, 2009

HISTORIARSE

En casa de nuevo, esta vez ya con el designio claro de reanudar las rutinas interrumpidas por las vacaciones. Todavía no me toca volver al trabajo, pero basta reincorporarse al entorno cotidiano para que toda una serie de hábitos vuelvan a imponerse y a llenar el tiempo de uno. Resolver, por ejemplo, algunas cuestiones domésticas, postergadas por las vacaciones. Reanudar la escritura de la novela que empecé en julio. Y, por supuesto, volver a este cuaderno, cuya continuidad quedó interrumpida no sólo por las vacaciones, sino también por la avería del instrumento con el que lo escribo, este ordenador, oportunamente fuera de uso para permitirme un descanso que, de otro modo, yo no hubiera acertado a concederme... Ahora estoy de nuevo sentado ante él. Me parecía que, cuando llegase este momento, no iba a dar abasto: tantas son, o deberían ser, las incitaciones a escribir acumuladas durante las últimas semanas. Libros, películas, paseos, impresiones. Algo, sin embargo, me disuade de emprender en frío una crónica de estos días limpios de escritura, y ni siquiera el deseo de no dejarlos fuera de este dietario (y, por tanto, condenados al olvido) basta para animarme a lo que, ahora, me parece un esfuerzo desproporcionado y sin objeto. Bueno, ya irán aflorando esos recuerdos, sin necesidad de forzarlos. Y lo que sí se me impone, ante el espacio en blanco, es la certeza de que un diario no es, no puede ser, un simple intento de historiarse, sino un hábito que sólo tiene sentido en relación con otros, y que, fuera de ese contexto, se convierte en un esfuerzo ingrato y sin sentido. Necesitaré recobrar el conjunto de mis rutinas, por tanto, para que esta rutina particular cobre vigor y pertinencia. En ello estamos.

2 comentarios:

Olga B. dijo...

Bueno, ojalá tus lectores habituales, entre los que me incluyo aunque no siempre comente, podamos hacer que ese esfuerzo sea grato. Para mí es muy grato leerte.
Un saludo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Muchas gracias, Olga. Es cuestión de esperar a que pase el síndrome pre-postvacacional.