martes, septiembre 15, 2009

EXCESO DE OFERTA

Al pasar junto a un estante de artículos en liquidación, en la sección de discos de unos grandes almacenes, veo una carátula que me llama la atención. Es la de Rock'n'roll animal, un viejo elepé de Lou Reed de 1974, de cuando éste realmente ejercía de alimaña peligrosa y no, como en los últimos años, de hombre serio y maduro, arrepentido de sus excesos juveniles. No tengo ya edad ni humor para los malditismos (ni, por supuesto, para los excesos) pero, por eso mismo, siento cierta ternura hacia las cosas que me subían la adrenalina a mis veinte años. El precio es ridículo: ¿quién va a comprar esta anticualla, que, entre otras cosas, contiene canciones tan pasadas de rosca como "Heroine"? Y la respuesta es: yo mismo; si no fuera, en fin, porque, en cuanto escarbo un poco en el montón, empiezan a aparecer, como en una excavación que sacara a la luz diversos estratos de un antiguo paraje, otros discos pertenecientes a otras etapas de la evolución de mis gustos musicales: Slowhand, de Eric Clapton, o London Calling, de The Clash. Y, un poco más abajo, estos otros que anotaré aquí sin ningún pudor, porque en un diario personal no cabe presumir de lo que no se es ni adornarse más de lo necesario: una antología de Gloria Gaynor y otra de... Juan Bautista Humet. Sí, de todo esto ha bebido uno. Y cualquiera de estos discos, por sí solo, hubiera sido un hallazgo afortunado. Pero, al ser tantos, ni siquiera el bajo precio de cada uno de ellos logra disuadirme de comprarlos. El mercado, ya se sabe, a veces se resiente por exceso de oferta. Y ahí los dejo, no sin cierto dolor de mi corazon. Quizá otro día.

11 comentarios:

Javier de Navascués dijo...

Todos tenemos gustos inconfesables de esa época: a mí, la Electric Light Orquestra y Olivia Newton-John, que vaya horror (bueno, me encantaba Olivia, que es más disculpable)

Profesor Franz dijo...

Hombre, Gloria Gaynor no. Y Joan Batista Humet tampoco, aunque seguro que en unos años alguien lo reivindicará por su condición de cantautor maldito (o al menos con mala suerte). Pero el Rock'n'Roll Animal y el London Calling hay que tenerlos. Aunque sólo sea por hacerle un favor a su hija y que no acabe como esos concursantes de O.T. que no sabían quién era Bruce Springsteen.

FELIPE BENÍTEZ REYES dijo...

Si no recuerdo mal, aquí ese disco de Lou Reed salió, en su día, censurado. Sin "Heroine". Lo conseguí en versión original en la Base americana.
Hace años que no lo escucho. Pero creo que, si bien los discos pueden envejecer, no envejecen en cambio las emociones de quien los escuchaba: la música permite viajes emocionales en el tiempo. Tiene una capacidad asombrosa de reconstrucción. Oyes apenas media docena de acordes y ya estás en otro tiempo. Ni la máquina de Wells.

RECOMENZAR dijo...

Muy buen log te dejo besos

Olga B. dijo...

A mí Lou Red me daba miedo de cría.
Hacia los quince me parecía un dinosaurio... pero ese paseo por el lado oscuro que parece resumir parte de su vida tuvo su encanto (y su desencanto, supongo).
Nada como las canciones y los aromas para volver atrás, sí.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias a todos. La verdad es que, como me sucede siempre que soy víctima de una paralisis por indecisión, ahora estoy inmensamente arrepentido.

Rafa dijo...

Espero que no caigas en el mismo error si te topas con "Love for sale" de los Boney M. ¡Recuerda!

Anónimo dijo...

ASÍ NO VAMOS A SALIR DE LA CRISIS... SR. ARIZA.

José Miguel Domínguez dijo...

Hay alguna página web en la que puedes escuchar -no descargar-algunos de esos discos. Es una forma lower cost de satisfacer la nostalgia.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Muy oportuno, Rafa.

Anónimo dijo...

¡Joan Baptista Humet! Soy partidario. De todos los blogs que leo, sólo Arati y tú lo habéis recordado. Tenía canciones que estaban muy bien, y no hablo precisamente de la (un poco) empalagosa "Clara" (aunque tenía un par de metáforas muy bien urdidas). Me dio pena cuando murió. No tuvo el éxito que merecía.
De Lou Reed no digo nada porque Eva Vaz lo venera y Manuel Vilas aún más. Todavía hoy no se siente del todo a gusto si no escucha un par de horas diarias de Lou Reed.
Un abrazo:
JLP